Historia Original -Nigrum Anima-

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Historia Original -Nigrum Anima-

Notapor Kenzohdono » Sab Mar 24, 2012 9:05 pm

-Nigrum Anima-

Prologo



Oculto:
-El- Viendo su reflejo en el espejo
–Aun no siento nada – Se dijo a sí mismo.
Cuando miraba sus ojos no sabía realmente quien era, no estaba seguro de que había en su interior, solo podía ver su rostro pálido, enmarcado por su cabello corto de tono oscuro, una mirada fría y profunda y una expresión insensible, no le resultaba familiar verse al espejo, para su corta edad, tenía muchas dudas, pero, de lo que si estaba totalmente seguro es que sea cual sea la razón de su inseguridad es lo que le ha provocado el dolor que ha sentido durante el último año, ultimo y primero a la vez.
Hace un año se había mudado a un apartado distrito de los barrios bajos de la capital nipona, junto con sus padres a una casa pequeña no muy lejos de la escuela, todos los días se levantaba temprano para prepararse y como todos los días se encaminaba hacia el instituto, le resultaba difícil adaptarse, al ambiente escolar, lo es para un chico normal de 15 años sin amigos, que es rechazado por sus compañeros de clase, que es degrado por estos y que ha sido humillado incontables veces durante toda su vida. Pero él no es un chico normal, es más difícil aun cuando todo lo que recuerda es haber vivido durante un año, y todas las burlas y ofensas de una vida se condensan en este periodo.
Jakimioto Shin es su nombre y hace ya un año había despertado de un coma, luego de un accidente que lo hizo olvidar todos sus recuerdos, no recordaba a sus padres ni sus amigos, no sabía ni siquiera si había tenido una vida antes de esto, pero según sus padres era el mismo de siempre, nunca tuvo muchos amigos. Y después de mudarse y ser transferido a esa escuela le resultaba imposible encajar con otros jóvenes de su misma edad.


-Capítulo 01-
Interior



Oculto:
Como de costumbre caminaba solitariamente esa fría mañana con la mente nublada por su pensamiento frente al espejo, el cual lo siguió atormentando de camino al instituto, hasta que una voz llamo su atención.
- ¿Nunca vas a cambiar cierto? Ni siquiera llegaste a clase ayer.- lo llamo un joven de aspecto alegre, corriendo hacia él, un tanto apurado.
- No tenia ánimo ni siquiera de salir de mi casa Masato- Niimura Masato era la única persona que realmente intentaba tener una conexión con él, aunque era un tanto entrometido, era su único amigo, siempre lo alcanzaba de camino al instituto, Masato constantemente se preguntaba porque la actitud pasiva de Shin provocaba el efecto de rechazo con sus compañeros.
- Bueno, pues ayer unas chicas me invitaron a tomar algo, les dije que no podía ir, pero quieren salir hoy de nuevo, ¿qué me dices? ¿Te animas?- le decía mientras le pegaba golpecitos con el codo.
-¿Terminaste la tarea de la semana pasada?- dijo sin responder la pregunta de su amigo.
-¿Oh rayos también la necesito, tú la terminaste Shin? – Dijo Masato recordando que efectivamente no la había terminado.
Shin saco de su mochila una segunda copia de su tarea con la información de Masato – Realmente no me interesa salir esta tarde- Dijo Shin entregándole un largo folio con la tarea en su interior.
-No sé qué haría sin tu ayuda, amigo… espera dijiste que no quieres salir esta tarde, vamos te hará bien Shin.- le replico su amigo cuando ya había pasado las puertas principales del instituto.

El día transcurrió con normalidad hasta la hora del almuerzo, Shin entro en el gran salón de la cafetería de la escuela, donde se volvió a encontrar con Masato, no solían verse mucho ya que estaban en clases distintas.

-Shin! Por aquí- le llamaba mientras agitaba su mano. – ¿Oye recuerdas a Oozora-san la chica de mi salón? …- ya que no obtuvo respuesta prosiguió - … bueno pues su hermana Kumiko-san va a venir con nosotros esta tarde.- Dijo casi babeando.
-¿La chica de quinto año?- Dijo Shin un tanto asombrado.
-¿Sí, ella, la que esta buenísima, dime a que ahora si te animas a ir, o no Shin?- de nuevo dándole golpecitos con el codo, mientras seguían avanzando-
Detuvo su marcha y empezó a decir –ya te dije que n… - Se detuvo o tuvo que parar pues sintió un empujón detrás suyo. Esto provoco que tanto su comida como él cayeran al suelo y la comida de alguien más cayera sobre su espalda. Miro hacia atrás y vio a una chica de cabello largo recogido hacia atrás, con una expresión indignada en su rostro, debido a la comida que ahora manchaba el uniforme de la chica, era Yamanobe Hikari de su mismo salón. – ¿Porque te detienes en medio de la fila para la cafetería idiota?- Le soltó ella.
-Lo lamento- dijo el incorporándose. -Tal vez si vieras por donde caminas no te tropezarías con los demás.
-Que dijiste?- dijo ella sorprendida.-Estas diciendo que soy torpe?-
-No necesite decirlo, ya que te diste cuenta.- Dijo él, seriamente.
Ella levanto la mano para abofetearlo, pero justo cuando iba en el aire su mano fue detenida por la de otra chica alta de cabello castaño que llegaba hasta el cuello, esta ultima era Kumiko.
-¿Qué crees que estás haciendo? El ya se disculpo ¿y lo vas a abofetear?- dijo soltando la mano de hikari
-Esto no te incumbe imbécil.- replica la chica, se volvió y salió de la cafetería corriendo.
-¿Estás bien?- pregunto volviéndose hacia Shin quien quedo totalmente asombrado, sus ojos conectaron y sintió algo que nunca antes había experimentado, los ojos azules de Kumiko lo llenaban de tranquilidad, durante unos segundos se quedo en silencio, hasta que reacciono.
-G-Gracias, no tenias porque hacerlo, estoy acostumbrado a eso-
-No digas eso, no tienes porque soportar que te peguen, además no fue tu culpa- Dijo Kumiko sonriendo. – pero tu comida se arruino, quieres que te invite a almorzar?-
-No, está bien, no tenía hambre de todas formas- Dijo el chico algo apenado.
-Oye Shin, ¿estás bien?- le dijo su amigo, pero al ver a Kumiko quedo totalmente paralizado. –HO-HO-HOLA Kumiko-san ¿como estas?
-Hola, ¿tú eres compañero de clase de mi hermana Yuuki no?- Dijo ella
-Sí, mi nombre es Masato, es un gusto conocerte.- Dijo rápidamente.
-Kumiko!- La llamo su hermana Yuuki
-Bueno me tengo que ir, nos vemos luego- Dijo mientras corría hacia donde estaba su hermana.
-Oozora Kumiko-san te acaba de invitar a com…- Comenzaba a decir Masato.
-Talves… tenga un poco de tiempo… para salir con ustedes esta tarde- Dijo Shin apartando su cara, para evitar la mirada de su amigo. El cual sonreía maliciosamente.

Después del almuerzo, cuando se hubo despedido de Masato, mientras regresaba a su salón comenzó a pensar en porque esa chica lo había defendido en la cafetería, nunca le había hablado además el no era para nada popular y la calma que sintió cuando vio sus ojos lo confundía, estos pensamientos duraron poco, porque en ese momento un joven alto y fornido de aspecto agresivo y con cara de típico matón apareció frente a él, su nombre era Satou Hoya, un chico con el que Shin ya había tenido varios altercados y que además era el novio de su compañera Yamanobe Hikari.

-Te vi molestando a Hikari-chan en la cafetería- dijo maliciosamente Hoya, cuando shin se acercaba para entrar al salón.
-Si me viste, porque no hiciste nada en ese momento?- Dijo Shin casi sin mirarlo.- Quizás porque esperabas tener compañía antes de amenazarme- respondió cuando se dio que Hoya se encontraba rodeado de sus compañeros de clase. Ya estaba acostumbrado a los bravucones, no le sorprendió que después del incidente de la cafetería algo malo fuera a pasar.
-Te crees muy valiente, porque esa chica te defendió? Escudarte tras una chica da una mala impresión de ti- Dijo con saña, poniéndose justo en frente de la entrada del salón.-Aun me debes lo de la semana pasada recuerdas?-
-No necesito que nadie me defienda, menos de una banda de matones de cuarto año como ustedes.- dijo Shin amenazante acercando su cara a la de Hoya-y ya te dije que no voy a pagarte por lo de tu motocicleta, fue un accidente- La cuestión fue bastante confusa ya que su amigo Masato fue el culpable de que un auto dejara totalmente inservible la motocicleta de Hoya, pero Shin lo había defendido diciendo que había sido culpa de el mismo.

-Cállate- Grito Satou –san golpeando la pared –fue tu culpa y lo pagaras de una forma u otra. Te veo hoy después de clases, parece que hoy estas excepcionalmente valiente, bastardo JAJAJA – rio y se fue junto con sus colegas, no sin antes hacerle una zancadilla a Shin al entrar al salón, provocando que cayera y que los demás en el salón se rieran de él, no le importo mucho ya estaba acostumbrado a estas burlas. Aun así durante las clases estuvo pensando que Hoya tenía razón en algo, si se sentía extrañamente valiente ese día.
Cuando salió del instituto, después de despedirse de Masato y retomar el camino hacia su casa, como hacia siempre, doble para entrar en un callejón oscuro con botes de basura apilados era un callejón estrecho que usaba como atajo para llegar a su casa, mientras caminaba por el susodicho pasaje su celular sonó, apenas pudo sacarlo para intentar contestar cuando oyó unos pasos. Alguien lo tomo por la espalda y cubrió su boca para que no pudiera decir nada, lo arrastro hasta un extremo del callejón donde había una valla metálica, la cual uso para castigar su cara, saco una pequeña navaja y se la acerco a la cara amenazándolo. Era uno de los amigos de Satou de cuarto grado que había aparecido detrás de él, el cual saco una pequeña navaja y se la acerco a la cara.

-Satou-san está cansado de que no quieras pagarle, si no lo haces los pagaras con tu vida- Rio, aunque realmente no tenía intención de matarlo. Otros dos matones habían aparecido detrás de ellos.
Shin forcejeo para soltarse hasta que el chico que lo tenía sujeto soltó la navaja y se le clavó en el pie, grito señalándole a sus amigos que acabaran con Shin, ambos lo sujetaron y lo golpearon hasta dejarlo tendido en suelo, furioso se acercó hasta Shin renqueando y blandiendo la navaja. Los otros dos dejaron de patearlo, este fue un pequeño descanso o por lo menos eso pensó el chico hasta que sintió el frio acero de la navaja clavarse dos veces en su cuerpo en su pecho y en su abdomen.
-Oye lo vas a dejar ahí muriendo- replico uno de los muchachos cuando vio que Shin se queda inmóvil en el suelo derramando una gran cantidad de sangre.
-No me importa, Satou–san me dijo que hiciera lo que fuera necesario- y se marcho tan rápido como pudo, seguido de los otros dos matones.

-El-estando acostado en el suelo encharcado con su propia sangre, solo podía sentir como su vida se iba apagando, apenas podía ver su mano a solo unos centímetros de su cara, veía como todo el callejón se volvía borroso y se pregunto por segunda vez en el día, ¿qué hay en su interior?, ¿porque todos lo rechazaban?, mas importante aun ¿por qué no moría?

-Ella-sentía el sabor a sangre en su boca y una obscuridad inmensa tapaba sus ojos, pero había despertado, no lo había hecho en mucho tiempo, algo la estaba llenando de vida, algo la hiso sentir un poco más vigorosa en ese momento.


-Capitulo 02-
Suicida


Oculto:
-Ella-no sabía si tenía los ojos abiertos, algo bloqueaba su visión, sin embargo no hubiera podido distinguir mucho de lo que tenía frente a sí misma. Era un cuarto levemente iluminado por unas pequeñas lámparas, situadas en las paredes justo a la altura de un ser humano, una luz se filtraba por la rejilla de puerta, lo descarapelado de las paredes y la suciedad en el piso delataba lo descuidado que había estado la habitación, apenas podía mover su boca, ni siquiera podía sentir lo que la mantenía inmóvil, estaba desorientada y sin energía, había perdido toda noción del tiempo, podía escuchar pasos y voces levemente perceptibles al otro lado de la única entrada, rápidas imágenes cruzaban su mente, iba recuperando su conciencia poco a poco y recordando donde se encontraba. En ese momento la puerta crujió y empezó a rechinar mientras daba paso al origen de las voces que escuchaba hace solo unos segundos.
Allí estaba justo en medio de la habitación, ahora iluminada por la luz proveniente del pasillo, una chica de unos 25 años, arrodillada, su cabeza totalmente cubierta por un aparato negro a modo de casco, con agujeros sobre la parte superior de este y justo en frente de los ojos, tenía un manto puesto sobre el traje negro que cubría gran parte de su cuerpo excepto por las extremidades, sus brazos estaban atados atrás de su espalda, con un aparato que las mantenía unidas desde la palma de sus manos hasta la altura del codo, doblando sus brazos de una manera extraño desencajando los hombros, su cuerpo reflejaba el tiempo que llevaba ahí dormida sin probar bocado, parecía extraño que siguiera incluso con vida. Era deplorable verla en esa situación, sin embargo las personas que habían entrado a la habitación, apenas se inmutaron al verla.

Dos de las cuatro personas que habían ingresado a la habitación se acercaron hasta ella, eran guardias habituales que se aseguraban que aun tuviera signos vitales. Confirmaron que estaba despierta y los otros dos que se habían quedado atrás se acercaron, uno de ellos hizo una seña a los guardias y dijo –prepárenla para movilizarla, las últimas pruebas serán dentro de una semana.- Al oír esta voz la chica la reconoció inmediatamente era uno de los principales encargados de las instalaciones. Los guardias la tomaron por los brazos y la arrastraron, hacia la puerta debido a su incapacidad para moverse, al llegar a la puerta un grupo de hombres con batas blancas y largas se acercaron con una silla de ruedas y la colocaron con cuidado sobre ella, para facilitar su transporte, avanzaban por diferentes pasillos doblando en variadas direcciones hasta que llegaron a una sala grande donde se detuvieron y la dejaron ahí sentada en la silla, no tenía idea de que estaba pasando ni cuáles eran las intenciones de sus captores, pero sin importar lo que quisieran hacer con ella, sabía que tenía una semana para evitarlo.

-El-Sus ojos lentamente empezaron a entornarse y empezaba a distinguir el callejón, solo veía las luces de los carros que se movían rápidamente al otro extremo del callejón, ya se había hecho de noche y no había ninguna luz que iluminara el callejón, sabía que nadie lo podría encontrar en ese estado, pero en ese momento se percato de algo, estaba vivo. Además de un dolor de cabeza, no sentía nada mas, se levanto lentamente palpando su camisa manchada de rojo, inspecciono su cuello y no tenía herida alguna, solo la sangre que ya se había secado. Se pregunto si solo había sido, un sueño pero la sangre evidenciaba la realidad del evento, estaba parado en medio del callejón, rodeado de un charco bastante grande de su propia sangre sin ningún rasguño. Sin pensarlo más, corrió rápidamente lejos de ahí antes que alguien lo viera en ese estado, se puso un abrigo ligero sobre la ropa para evitar llamar la atención y se apresuro a llegar a su casa lo más pronto posible.

Pensando en lo que había sucedido y en que seguía con vida sin razón aparente se apresuro por la calle repleta de automóviles, apenas se dio cuenta cuando llego a su casa, se acerco a la puerta y toco dos veces, estaba seguro que sus padres estarían furiosos por llegar tan tarde y con la ropa totalmente manchada de sangre, sabía que estaría en problemas, pero nadie abría la puerta, volvió a tocar una vez mas pero sin respuesta. Rebusco entre sus bolsillos por las llaves de la entrada, cuando por fin las encontró y las saco, de su bolsillo cayeron varios objetos entre ellos su celular. El celular había sido la razón de que se detuviera en el callejón, recordó que su Masato había intentado comunicarse con él horas antes, quiso llamarlo, pero en realidad no tenía intención de contarle acerca de lo ocurrido en el callejón, entro en la casa y se aseguro que estaba totalmente solo, se quito la ropa sucia y la metió en una bolsa negra y la escondió en su cuarto, se ducho y se acostó en la cama, paso un rato largo ahí inmóvil con los ojos cerrados y la mente en blanco, descansando.

-Voy a hacerlo- dijo, abrió los ojos y se fue corriendo escaleras abajo hacia la cocina, abrió un cajón, tomo un cuchillo y lo sostuvo delante de la palma de su mano, lo pensó un momento. –Si no mato, ese tipo este corte no me va a hacer nada- cortó ligeramente su palma y un delgado hilo rojo empezó a correr a lo largo de su mano, repitió con un segundo corte mucho más fuerte aun y la sangre empezó a fluir rápidamente, abrió la llave del lavabo y metió su mano, el agua que resbala sobre la palma del muchacho se teñía al caer dentro del lavabo, hasta que de repente retorno a su color natural, la sangre había dejado de salir y en el lugar de donde salía no había más que una pequeña línea que termino desapareciendo por completo.
Shin estaba atónito y pensó -solo tengo una opción, debo probar hasta qué extremo puedo llegar- y así lo hizo corto las venas de su muñeca izquierda con el cuchillo, temió haber hecho una estupidez y que la herida no se cerrara, pero estaba equivocado, la herido empezó a chorrear sangre como lo haría normalmente, pero la sangre donde había hecho el corte se evaporo soltando una especie de gas caliente como si hirviera y termino por cerrarse al igual que la anterior. Lejos de asustarlo, le hizo sentir que debía ir más lejos, busco una cuerda lo suficientemente fuerte para soportar su peso, la amarra en forma de un nudo de horca, la ato fuertemente con el otro extremo de la cuerda alrededor de uno de los pies de la cama, se ajusto la cuerda lo mas que pudo alrededor del cuello, y se abalanzo hacia la dirección contraria en donde estaba la cama forzando la cuerda contra su garganta, empezó a sentirse sin fuerza e iba perdiendo, conciencia la sangre no le llegaba bien a la cabeza, la cuerda lo estrangulo y cayo tendido en el suelo.

-Mira la hora que es, Shin debe estar hambriento-
-¿No te preocupes, ya casi llegamos, no va a morir de hambre o sí? Aunque con lo flaco que esta a veces me preocupa- se rio un poco.
-No te burles de él, siempre esta triste porque no lo tratas con respeto-.
-Respeto es lo que necesitaría mostrar, falta a clases cuando lo desea, y se mete en problemas cada vez que va-.
-Debe sentirse muy solo sin amigos en el colegio, quisiera que fuera un chico normal…- El silencio se apodero de la conversación.
Un automóvil negro se apresuraba por la carretera repleta, el tráfico era terrible ese día, les tomo toda la tarde y parte de la noche regresar, pero cuando por fin el auto se detuvo frente a la residencia Jakimioto, las puertas traseras se abrieron y dos personas descendieron del vehículo, un hombre de aspecto severo, alto de cabello corto oscuro de traje completo, junto a él apareció una mujer con cabellera larga recogida hacia atrás en forma de coleta, con un vestido negro largo que le llegaba a las rodillas, la pareja se despidió del chofer del auto y se dirigieron hacia la casa.
-No es un chico normal y no podemos decirle la verdad- dijo el señor Jakimioto, rompiendo el silencio.-Debemos comportarnos como sus padres, sería lo mejor para él- abrió la puerta y la mujer se apresuro escaleras arriba.
-Shin, ya llegamos, tienes hambre?- empezó a decir, pero se detuvo justo delante de la puerta del cuarto del joven, la cerradura estaba puesta. –Shin, estas bien?- pasaron varios segundos, pero sin respuesta, se podía escuchar el tono del celular de su hijo al otro lado de la puerta –Shin, la puerta principal estaba abierta, puedo escuchar tu teléfono, estas ahí o no?... –bajo las escaleras rápidamente. -Akira, Shin no me responde está encerrado en su cuarto- El padre miro a su esposa extrañado.
-Estás segura que está en su cuarto?-
-No lo sé, intente abrir la puerta pero el cierre esta puesto y no me responde-
Ambos subieron las escaleras, el padre golpea la puerta varias veces, aun sin respuesta, el tono del celular seguía sonando, lo que angustiaba todavía más a la mujer, el señor Akira se preparo a romper la cerradura de ser necesario, pero en ese momento el celular quedo en silencio, se escucharon unos pasos dentro del cuarto y la cerradura de la puerta se abrió. El muchacho apareció frente a sus padres con la cabeza gacha, levanto su cabeza y se podía notar en su cara un dejo de sorpresa y sus ojos completamente abiertos.
-¿Shin estas bien?, ¿qué paso, porque te encerraste el cuarto?- le dijo, su madre mientras lo abrazaba. –Estábamos preocupados-.
-Yo… lo siento, estaba… -miro hacia atrás y señalo su cama -…durmiendo, puse el seguro por accidente-.
-Me alegro de que estés bien, quieres algo de comer?, debes estar hambriento, voy a preparar la cena- Dijo y bajo las escaleras tan rápido como las había subido.
-Sí, gracias mama.- Dijo Shin ya recobrando la postura cuando su madre lo soltó.
-Estás seguro que esta todo en orden?- Dijo el padre del chico, mirando hacia el interior del cuarto. –No asustes a tu madre de esa forma-.
-Sí, todo está bien… padre- dijo Shin, mientras su padre se volvía y bajaba las escaleras.
Shin también se volvió y miro el interior de su cuarto se sento al borde de la cama y se quedo observando el armario, tenía el celular en su mano y se podía escuchar levemente la voz de Masato, había logrado despertarlo el tono de su teléfono y logro esconder la cuerda en el fondo de la caja donde había quedado su ropa justo antes de que sus padres vieran que había intentado ahorcarse, levanto lentamente su celular y pudo escuchar la voz preocupado del otro chico.
-Estas ahí, Shin, estas bien?, porque no respondes?-
-E… estoy bien-
-Shin, que pasó? Te he estado llamando desde hace media hora y cuando por fin contestas, te quedas en silencio, estas bien?-
-No te preocupes estoy bien, es solo que mañana no llegare al instituto de nuevo-
-Porque?, que pas…- apenas alcanzo a decir antes de que un atónito Shin colgara la llamada. El joven seguía sentado pensando, hubo un lapso de tiempo de al menos 30 minutos en la que estuvo asfixiado por la soga, soga que el mismo preparo.

Al día siguiente, la mañana transcurrió tranquila el cielo estaba despejado, lo único que se encontraba agitado era el pensamiento de Niimura Masato, el joven se levanto de su asiento y abrió la ventana para refrescar su cabeza, una brisa entro al salón de clase y revolvió los cabellos enmarañados del chico, miro hacia afuera y se quedo absorto viendo el cielo.
Una chica entro al salón, su cabello oscuro y su larga falda ondeaban por la brisa del viento -Estas muy pensativo hoy?- le dijo Yuuki la hermana de Oozora Kumiko, traía en una mano una bebida enlatada la cual le ofreció con una sonrisa radiante.-Nunca te quedas en el salón a la hora del almuerzo, que sucede?-
-No es nada grave, me preocupa Shin, hoy se ausento otra vez-
-Eso no es nada raro, es difícil verlo en clase-
-Lo sé, pero ayer cuando lo llame, me lo dijo de antemano- Abrió la lata que su compañera le había traído y bebió un poco.
-Bueno pues ya que no pudimos salir ayer en la tarde, porque no lo llamas de nuevo, tal vez hoy pueda salir con nosotros al terminar la última clase-
-Tienes razón le voy a enviar un mensaje de texto, para decirle que nos acompañe- decía mientras escribía en su celular. -Es un tonto, tu hermana se decepciono de no poder salir ayer con el- cerro el puño y puso una mueca heroica –no puedo permitir esa injusticia, las chicas lindas no merecen sufrir- dijo una vez hubo enviado el mensaje.
-Ya te sientes mejor no?- la chica sonrió – cada vez que mencionó a mi hermana tu rostro cambia completamente-
-Es que tu hermana es muy linda- dijo sonriendo nerviosamente mientras se sostenía la nuca –y me pongo nervioso cuando al veo-
-Dime acaso te pones nervioso cuando estás conmigo?-
-No que va-
-Eso que quiere decir? Acaso dices que no soy hermosa?-
-Totalmente- le respondió, e intento huir de una furiosa Yuuki que intentaba sujetarlo del cuello, pero en ese momento la campana de la hora del almuerzo detuvo la persecución, en ese momento el resto de alumnos que estaban afuera esperando el fin del receso, entraron para observar la escena de Masato haciéndole cosquillas a Yuuki para que lo soltara, ambos se detuvieron y se dirigieron a la parte de atrás del salon lentamente con una cara de póquer, se sentaron y esperaron a que llegara el profesor, se miraron el uno al otro y sonrieron, pero la mirada de ambos se borro y el pensamiento de preocupación de Masato se reflejó en el rostro de Yuuki y se quedaron en silencio. La campana sonó de nuevo anunciando el final de la clase, Masato se levanto, tomo sus cosas y salió del salón acompañado de Yuuki-chan.
-A donde quieres ir?- dijo la chica
-No lo sé, tal vez a la fuente de sodas, estaría bien, no?-
-Por supuesto…- se detuvo y señalo a una chica que avanzaba rápidamente por el corredor, era Hikari la compañera de clase de Shin, se podía notar que estaba llorando, corrió hasta quedar frente a frente con Masato, bueno o al menos lo suficiente como le permitía su corta estatura, su cara mostraba angustia y sus ojos humedecidos se veían casi tiernos, comparados con su típica expresión malhumorada.
-Qué pasa?- dijo Masato sorprendido.
-Lo siento, mucho, dime que está bien, por favor- le decía Hikari con la voz entrecortada.
-Que, de quien hablas?-
-De Shin-
Masato, estaba boquiabierto y totalmente sorprendido, sabía que sus compañeros de clase no se preocupaban por él, y mucho menos la novia de Satou Hoya, estaba desconcertado totalmente –n… no lo sé?, no he podido hablar con él, porque lo preguntas-
-Ayer uno de los amigos de Satou lo apuñalo en un callejón al salir de la escuela, dijeron que estaba muerto-
-No puede ser, hable con él durante la noche-
-Se lo adverti muchas veces, ahora obtuvo lo que merecía- La voz de Hoya Satou cínica llamo la atención de todos, vio a su novia y sabia que ye les habría dicho del suceso con Shin –Hikari tu realmente lo odiabas, ahora que está muerto, porque te pones a llorar?-
-Eres un cerdo, Hoya, podrías ir a la cárcel, no debiste ir tan lejos, como para mandar a esos matones- le respondió la chica hecha una fiera.
Todos los alumnos alrededor de ellos se quedaron congelados unos segundos, pero después Satou se acerco hasta la muchacha y la sujeto del brazo, ella intento soltarse y no tuvo más remedio que propinarle una cachetada, Satou enfurecido la sujeto con más fuerza y se disponía a pegarle en la cara, sus amigos lo sujetaron justo a tiempo apartando a la joven muchacha, Satou forcejeaba para soltarse, los gritos del alumnado resonaban por todo el pasillo, incluso Masato intento interponerse para proteger a Hikari, pero la algarabía y los gritos cesaron, el silencio se apodero de la situación, el único sonido que se podía escuchar era el timbre del teléfono de Masato.


-Capitulo 03-
Sensación de vida y muerte



Oculto:
El viento del mediodía había dado paso a la suave brisa de la tarde, que agitaba las ramas de los arboles, revolviendo tanto las hojas esparcidas en el suelo del solitario parque, así como los mechones oscuros de un joven, sentado en una banca del parque, no llevaba el uniforme escolar que debería llevar en ese momento; sino, una camiseta negra, bajo una chaqueta gris y unos vaqueros desgastados y unos zapatos de vestir negros, sostenía con su mano izquierda un celular, esperando a que del otro lado contestaran la llamada; en la diestra balanceaba una navaja plegable, con la que hace un momento estuviera usando para hacer cortes finos no muy profundos sobre la mano con la cual sostenía el celular, se lo podía notar un poco impaciente.

-H…hola- escucho Shin, cuando por fin su amigo respondido la llamada. –Estas bien?-
-Claro que si, Masato…- dijo un poco confundido, pero recordó que el día anterior había sido su amigo quien lo salvo de que sus padres lo descubrieran intentando acabar con su vida. –Oye, respecto a tu mensaje, no puedo salir con ustedes hoy, pero tengo algo muy importante que contarte, estas solo?-
-No realmente, aun estoy en la escuela- dijo un Masato con la voz un poco rota.

Y no era para menos, la revuelta de hace unos segundos había desaparecido, sustituida por una audiencia expectante ya que Satou estaba sujetando de la solapa del uniforme a Masato y le preguntaba en voz baja –Con quien estás hablando?-
-Con mi padre- Mintió Masato, tomo coraje, un coraje que no le había mostrado nunca a la hora de confrontar a Satou, se soltó la camisa –Ahora si me permites, ya Shin pago la cuenta de tu motocicleta, así que no te debo nada-dijo con un semblante sombrío. –Vámonos Yuuki- Le dijo a la chica y se fue en dirección a las escaleras. Toda la audiencia se quedo asombrada, por la actitud retadora del joven que se alejaba seguido de melena color ébano de la chica, escaleras abajo. Un Satou boquiabierto los miraba mientras que su novia, corrió rápidamente tras ellos, no se molesto en seguirla, pero le dijo a uno de sus amigos que siguiera al trío que avanzaba por el patio frontal dirigiéndose hacia la transitada calle, en frente del colegio.
Hikari logro alcanzar a la pareja, cuando ya habían pasado la entrada principal. –Masato, espera… estás hablando con él, cierto?-
El joven llevando su teléfono pegado a la cara le hizo una seña para que esperara. –Shin en donde estas?- Dijo se podía notar la seriedad en su rostro.
-Cerca de mi casa- dijo Shin que había estado escuchando atentamente lo que había sucedido hace unos minutos a través de la bocina de su propio teléfono –quienes están contigo en este momento?-
-Ooozora Yuuki y Hikari-san de tu clase- dijo.
-Necesito que vengas solo… Hikari-san dijiste?- pregunto bastante sorprendido.
-Si, Shin ella me dijo que ayer te apuñalaron a la salida de la escuela y que habías… te importaría contarme, que está pasando contigo- dijo seriamente, mientras avanzaban rápidamente, calle abajo hacia la casa de Shin
-Lo siento, pero no puedo contarle a ninguno de los tres…- se detuvo de nuevo, sintió un escalofrió bajarle por la espalda, no se había dado cuenta de que una sombra había aparecido, proyectada por una figura justo detrás de él.
-Que estás haciendo?- dijo una voz cálida y tranquila, una voz que le resulto familiar.

La sorpresa lo llevo a soltar la navaja, la cual logro sujetar antes de que cayera al suelo, pero la alcanzo a tomar del lado donde se encuentra el filo de esta, rodeándola con su mano entera, le provoco un corte profundo que empezó a gotear llenando el suelo de sangre. Miro hacia atrás y vio los ojos azules de Kumiko, su cabello castaño que se agitaba por la brisa del viento no le permitía ver la herida en la mano de Shin, la chica lleva un vestido largo que le llegaba a las rodillas, un abrigo ligero y una bufanda de seda.
Shin se incorporo, guardo su celular en el bolsillo y trato de ocultar la herida con ambas manos, pero era muy tarde la chica lo había notado y rápidamente sujeto su brazo para poder observar la fuente de la sangre, retiro la navaja, se volvió y saco rápidamente de su bolso un pequeño rollito de vendaje y un ungüento desinfectante, Shin la miro expectante mientras observaba su herida, aun sangrante.

-Lo siento fue por mi culpa que te cortaras, pero no te preocupes el corte no es nada grave- decía mientras sostenía la mano de Shin aplicando el desinfectante- Pero por si acaso, te voy a vendar, está bien?-
-No, fue tu culpa- Dijo el joven un poco ruborizado.
-Tu cara se está poniendo roja- dijo la chica con una sonrisa picara.
-N..no, no se dé… que hablas, solo me sorprende que estés tan preparada para esta situación.- Dijo apartando la mirada.
El semblante de la chica cambio, se le podía ver apacible y tranquila. –Mi madre es enfermera, nos enseño a tratar heridas con primeros auxilios- Decía mientras envolvía la palma de Shin con las vendas, la chica noto la mirada de Shin y vio una expresividad que no era propia de él, en palabras de su padre hoy se veía un poco más humano.
-Parece que ya estas- Dijo ella, con un tono satisfecho, devolviéndole la navaja, el joven se alegro que su herida no hubiera sanado completamente antes de que ella terminara de envolver su mano, la sangre ya no brotaba pero había logrado manchar las vendas –Por cierto, que estabas haciendo en este parque? Esta desierto.-
-Yo… yo estaba…-No supo que responderle, hace unos momentos estaba cortando su brazo con la navaja, y hablaba con Masato. –Estaba…hablando con un amigo, quedamos de vernos aquí.-
-Ya veo, no se supone que deberías estar en clase?- Dijo ella escudriñando la cara de Shin, el cual intentaba apartar su mirada.
-Pues tú tampoco, pareces venir del colegio- Dijo él.
-Yo, pues vengo de visitar a mi madre, en el hospital, ves el auto de allá enfrente?- dijo la chica y señalo un automóvil negro muy lujoso, al otro lado del parque, estacionado en mitad de la cuadra adyacente.

Shin se percato que desde esa distancia era casi imposible que la chica hubiera sabido lo que estaba haciendo, es mas ni siquiera lo hubiera podido haber reconocido, a simple vista desde un automóvil en movimiento, también le resulto extrañamente familiar el diseño del auto, pero decidió que sería precavido no hablar del asunto.

-Es el auto de tu padre?-
-No, el es chofer particular de nuestra familia, de camino íbamos a ir a por mi hermana al instituto.-
-Tu familia sí que deb…- El celular de Shin volvió a sonar- Espera un segundo.-
-Shin-san? -era la voz de una chica, a la cual Shin no reconoció.
-Disculpa quien eres? Ese es el número de Masato.-
-Soy Oozora Yuuki, compañera de clase de Masato- dijo la chica.
-Kumiko-san- Dijo él, tapando el micrófono de su celular. –Es tu hermana.- Cambió a altavoz, para que ambos pudieran escuchar-
-Estamos frente a tu casa, donde estas? Masato está hablando con tus padres.-
-Hola Yuuki- Dijo Kumiko-san.
-…Hermana?- dijo la chica sorprendida- Donde estas?-
-En el parque Higurashi, queda a cinco minutos del hospital donde trabaja mama-
-Que haces ahí?- grito ella sorprendida.
Masato llego corriendo, al oír a su amiga gritar –Te contesto?- dijo.
-Si esta con mi hermana, en el parque Higurashi.- dijo ella dándole su celular a Masato, el cual estaba boquiabierto.
-SHIIIIIIIN, maldito ya veo porque decidiste no aparecer hoy, así que estas en una cita con Kumiko-san- vociferaba Masato de manera irreverente si saber que al otro lado ambos podían escucharlo.
-Hola Masato-kun- dijo Kumiko.

Silencio general al otro lado del teléfono, la cara de Masato se torno en una cara seria y una gota de sudor frio le bajo por nuca.
-Tonto, está en altavoz- dijo Yuuki mientras le quitaba el teléfono a Masato, el cual quedo totalmente paralizado.

–Vamos para allá, hermana no se muevan de ahí- colgó, le di una palmada en la cabeza a Masato, que lo saco de su estado de Shock y se apresuraron por calle la seguidos de Hikari, en dirección hacia el parque, les tomo menos de 5 minutos llegar a donde estaban Shin y Kumiko, los encontraron sentados en una banca, hablando como si se conocieran de hace mucho tiempo.

Masato los vio y sintió algo entre celos e incertidumbre, su amigo hablando con esa chica hermosa, se acercaron más hasta que Masato noto la mano vendada de Shin, aunque lo que noto primero fueron las piernas de la chica que resaltaban bajo la falda del vestido que le llegaba hasta las rodillas. Hikari se había quedado rezagada. Apenas les dio tiempo de alegrarse al ver que Shin estaba en perfecto estado, pues este último se había percatado que un grupo de personas en motocicletas se acercaban dando vuelta en la esquina contraria a donde ellos se encontraban, eran Hoya y tres personas más, los cuales se detuvieron justo frente a ellos, Shin se puso frente a sus compañeros, indicándole a los matones que ellos no tenían nada que ver.
-Sabia que aun estabas con vida, las cucarachas no mueren tan fácilmente- dijo el joven Hoya, mirando a Shin, aunque se le podía notar un tanto inquieto. Se le volvió a uno de los muchachos que estaban detrás de él. –Dijiste que estaba muerto, Kurama- le grito a un joven con la cabeza rapada, con un tatuaje en la sien, Shin no lo había reconocido, el día anterior no pudo ver el rostro de sus atacantes.

-Lárgate Hoya, a que vienes ahora, ayer casi matas a alguien- Hikari se le planto frente a ellos, gritándole a su pareja sentimental.
-Cállate, Hikari, apenas ayer, te burlaste de él, tanto como el resto de sus compañeros, a nadie le interesa lo que le pase a este marginado- dijo haciendo que Hikari retrocediera. –Eres una hipócrita, vete con el si tanto te interesa ahora.
Hikari camino hacia adelante lentamente, mirando hacia el suelo y se sentó detrás de Hoya en su motocicleta, miro a Shin y con una sonrisa forzada, le dijo a Shin –Me alegro que estés… bien- Todos quedaron en silencio, ver la cara de Hikari era perturbador. Como si estuviera forzada a obedecer a Hoya.
-Chicas, porque no vienen ustedes también, nos vamos a divertir en la tarde y tal vez puedan complacernos a todos- Dijo Hoya viendo el exuberante cuerpo de Kumiko y a su hermana Yuuki.
-Cállate, maldito imbécil- Dijo Masato.
-Masato, silencio por favor- hablo Yuuki, al ver que los compañeros de Hoya sacaban puñales de sus bolsillos y el Kurama se ponía una manopla. Yuuki sujeto a Masato del brazo, y lo hizo retroceder, Hoya puso sus manos en sus bolsillos traseros y se acerco hasta ellos.
-Siempre tienen que defenderlos las chicas, no pueden hacer nada por ustedes mismos, no es cierto?- Hoya se paro frente a Kumiko-san y le acariciaba la cara, con la mano derecha aun en su bolsillo. –Me encantaría que esa boca tuya, recorriera todo mi cuerpo- Le decía acercando su cara a la de chica, que se mostraba horrorizada-
-Ya fue suficiente Hoya, no la toques o te daré una razón para que me apuñales tu mismo- Un Shin que tomo valor de su experiencia del incidente en el callejón, hablo dejando perplejos a todos los presentes.
-Que quieres? De verdad no te basto con lo de ayer?- dijo Hoya soltando a Kumiko y empujo a Shin, el cual respondió con puñetazo en la cara.
-No me toques, idiota. Kurama, Katou, encárguense de esta basura- Hoya les señalo que actuaran y ambos corrieron hacia Shin, lo derribaron y empezaron a patearlo en suelo, Shin apenas pudo protegerse el abdomen, pero los amigos de Hoya lo pateaban si n misericordia, Masato sujetado por las chicas, no pudo hacer nada para proteger a su amigo.
-Déjenlo- dijo Hoya y le señalo a Kurama que le diera su manopla, se disponía a golpear a Shin, pero este se levanto, con la cara ensangrentada y los brazos le temblaban, su mirada se veía encendida, dispuesto a matar a Hoya si fuera necesario, se abalanzo sobre él, pero este fue más rápido y lo recibió con un derechazo que derribo a Shin, los otros dos matones lo sujetaron y lo levantaron frente a Hoya el cual empezó a pegarle en la cara con la manopla mientras lo sujetaba por la solapa del abrigo.
Tal vez por miedo, tal vez porque debía protegerlas a las chicas que lo tomaban por los brazos, se quedó expectante, mientras veía a su amigo siendo castigado sin misericordia. Masato se hubiera arrepentido toda su vida de no haber actuado en ese momento, se zafó del agarre de las chicas y corrió hasta donde estaba el matón, pero justo antes de lanzarse sobre él, se detuvo, Hoya se había vuelto y descubrió su camisa, con una mano sostenía a Shin y con la otra sostenía una pistola beretta de 9mm. que había sacado de su pantalón. Apuntaba a Masato justo frente a su pecho, las chicas gritaron asustadas y Masato empezó a temblar frente al cañón de la 9 mm.
-Hoya, por favor no lo hagas- dijo Masato con la voz quebrada.
-Detente, Hoya, esto no tiene nada que ver con ellos- Dijo Shin, la sangre de su cara se empezó a evaporar como si su cara hirviera, las heridas, empezaban a desaparecer.
-Hoya, que diablos le pasa?- dijo Kurama lo solto y se alejo, los brazos del joven colgaban inertes, Hoya apunto a lo apunto a la cara asustado, pero estaba aterrado al ver la cara de Shin que se limpiaba mostrando una mirada asesina.

-Alto!!!!!- escucharon el grito de un hombre de traje entero y gafas oscuras, que se acercaba hacia ellos, con una escopeta en las manos, era el chofer del auto en el cual Kumiko había llegado al parque, el hombre había descendido del auto, cuando se hubo percatado de que los jóvenes estaban atacando a Shin y que Hoya había sacado una pistola con la cual había amenazado a Masato y a las hijas de sus patrones. Hoya les ordeno a sus amigos irse, rápidamente los matones se montaron en sus motocicletas, antes de irse Hoya vio a Shin, levanto su arma y disparo, Masato intento protegerlo, pero lo empujo, el disparo el dio de lleno en la frente.

El tiempo pareció congelarse, Shin caía lentamente hacia atrás, Masato atónito, observaba como la sangre brotaba de la cara de su amigo, que lo había protegido en ese último momento, el debió haber sido quien recibiera el disparo, su ojos se empañaron y los lagrimas empezaron a brotar, Shin se desplomaba hacia el suelo, su cuerpo cayo y yacía inerte en mitad del parque, la sangre empezaba a mancha el lugar alrededor de su cabeza. Las chicas corrieron hasta donde estaba el joven Kumiko tomo el brazo de Masato y lo ayudo a levantarse, Yuuki se acerco a Shin y sostuvo su cabeza.

La banda de Hoya empezaba a alejarse, mientras el chofer del auto los apuntaba con la escopeta, pero la bajo al ver que no tenía caso, dispararles, se apresuro hacia el grupo de jóvenes y se quito el saco, se lo entrego a la chica que sostenía la cabeza de Shin y le empezó a limpiar la sangre del rostro. Masato abrazaba a Kumiko, la cual lloraba desconsoladamente. EL chofer sujeto el cuerpo de Shin con la cara cubierta por el saco, las dos chicas y el mejor amigo de la victima lo siguieron hasta el automóvil; la tristeza cubrió tanto las caras de todos los presentes, como el cielo, que se había oscurecido, luego de una tarde tranquila, ahora las nubes grises teñían el cielo, amenazando con empapar la tierra.

-Ella- La nieve azotaba con fiereza la ciudad de Propast, en esa época del año se encontraba inactiva y silenciosa, especialmente ese día, la única actividad parecía ser un helicóptero que se precipitaba a través de la tormenta, el destino parecía ser una instalación militar una ubicada a varias millas de la ciudad, al pie de una montaña rodeada de un profundo bosque de pinos, un entre rejado circundaba la instalación que parecía estar excavada dentro de la montaña, el helicóptero de transporte se situó justo encima y aterrizo lentamente en el helipuerto donde varias personas se hallaban esperando la llegada de dicho transporte.
Varios pisos más abajo se encontraba en medio de una habitación amplia iluminada y llena de equipo médico, una joven recostada sobre una camilla con las manos con grilletes de cierre electrónico, la cabeza cubierta con un casco cerrado, varias agujas intravenosas en sus brazos hacían fluir muestras de sangre, no había sentido dolor durante las últimas 24 horas, pero empezó a sentir las punzadas de las agujas levemente; sin embargo se alegro de poder sentirlas, por primera desde que había despertado, se sintió con vida.



-Capitulo 04-
Vinculo y Escape



Oculto:
-Ella- Sorprendida de sentir dolor se preguntaba que estaba pasando en ese momento, aun no podía ver nada, sus sentidos no estaban totalmente recuperados, que había cambiado en ella para que recuperara la sensación en los brazos?, la conciencia regresaba poco a poco, varias horas pasaron y tampoco podía moverse, por su cabeza cruzaban imágenes rápidas y borrosas parte de su memoria que estuvo dormida junto con ellas hasta hace dos días, pero sus recuerdos lograron calmarla. Recordó como se sentía el aire fresco en su cara, la sensación del agua, sus pies apoyados sobre las piedras en el fondo de un rio, la silueta de un hombre que le ofrecía su mano y la levantaba para montar sobre un caballo, una habitación de madera, varias personas corrían a su alrededor.
Siguió sumergida en su trance que la mantenía concentrada en algo que no fuera la sensación de las agujas, hasta que escucho varios pasos alrededor suyo y la voz de un hombre fuerte y grave, era el jefe del equipo de investigación, el cual había ordenado que la transportaran hace unos días, hablando en un idioma que reconoció como ruso.
-происходит? (que está pasando?)- dijo el hombre.
-Nuevas señales cerebrales detectadas en el sujeto- dijo otra voz, pero esta vez la chica logro reconocer lo que estaban diciendo.
-Estaba dentro de lo previsto, corten los procesos y llévenla a contención- dijo el jefe del equipo.
-De inmediato señor- dijo uno de los científicos que se encontraban alrededor de ella.
Dos guardias entraron rápidamente, mientras un grupo de personas con batas y chalecos de protección para la cara y el pecho, removían las agujas y los cables del cuerpo de la chica. Se apresuraron y removieron los grilletes, sujetaron su cuerpo con correas alrededor de su pecho amarrando juntas las manos y poniéndoles grilletes en ambas manos y pies se la dejaron a los guardias que asombrados vieron como la chica se mantenía en pie por sí sola. Los soldados la tomaron por los brazos y la arrastraron fuera de la habitación, -apresúrense- les grito uno del equipo. Cuando se alejaban por el pasillo, la joven intentaba seguir el paso de los soldados, pero tropezaba y tenía que dejar que la arrastraran aun no podía mover sus piernas con normalidad. Una alarma estridente comenzó a sonar y los pasillos se iluminaron con señales rojas parpadeantes.
-Que sucede?- dijo uno de los soldados.
-No lo sé, pero debe ser malo, apresurémonos al menos la encerraremos a ella- respondió el otro hombre pero antes de que pudieran hacer nada, el edificio entero se sacudió.
La chica cayó al suelo y no pudo levantarse, pero escuchaba todo el alboroto que se había armado, los soldados la sujetaron de los brazos y la arrastraron por el piso, hasta el final del pasillo, donde se hallaba otro soldado –apresúrense, no se preocupen por ellas tenemos que…- empezó a decir pero no pudo terminar, los otros dos soldados gritaron, se escucho un golpe fuerte contra una de las paredes, varios disparos y los casquillos de las balas desparramadas en el suelo, los otros dos soldados dispararon también, escuchaba los disparos de las ametralladoras muy cerca de sus oídos, hasta que un sonido, estridente los silencio y escucho como los cuerpos de los soldados chocaban contras las paredes, no se escuchaba nada más que la repetitiva alarma.
La joven estaba aterrada, intento moverse para levantarse y poder huir, pero más que su incapacidad para moverse con normalidad, parecía que el miedo la detenía, se apoyo contra la pared que tenía más cercana y se impulso con los pies, hasta quedar de pie, pasaron algunos segundos en esa posición hasta que los grilletes de sus manos y sus pie se soltaron, se sujeto de lo que pudo cuando por fin pudo mover sus manos e intento mantenerse en pie, así camino varios metros avanzando por el pasillo hasta que alguien la sujeto de la mano y la sostuvo, una fuerte explosión se escucho detrás de ella, sonidos de armas disparando y varios gritos de dolor, una nueva explosión resonó por todos los pasillos, pero en ese momento ya se encontraba muy lejos del origen de la explosión, una persona había tomado su brazo y la cargaba ayudándola para que pudiera caminar, bajaron varias escaleras , se podía sentir el aire enfriándose alrededor, ambos continuaron hasta llegar a una puerta que daba al exterior, le pusieron un abrigo grueso encima y la llevaron al interior de un vehículo que se puso en marcha, un segundo después, escuchaba las voces de varios hombres diciendo –acelera, aun no estamos seguros- dijo uno de los soldados dentro del camión mientras atravesaban la reja eléctrica.
-Eso intento- contesto el chofer del vehículo, el cual avanzaba rápidamente por una carretera congelada a todo lo que podía, la tormenta bloqueaba la visión y solo podían esperar ir en la dirección correcta, hasta que una explosión justo en frente de ellos detuvo el avance, muchos de los ocupantes del vehículo se bajaron rápidamente y comenzaron a disparar, para ganar algo de tiempo, el vehículo, el cual era un camión militar con el cajón cubierto por una gruesa tela, giro y siguió su camino, pero una segunda explosión, impacto uno de los costados del camión, el cual termino volcándose y saliendo disparado por los aires, hasta chocar con algunos árboles cercanos, de entre los escombros emergía un humo espeso, uno de los soldados se interno entre los restos del camión. La joven apenas tenía conciencia, sus brazos y todo un costado de su cuerpo estaban quemados, el hombre la sujeto y la ayudo a incorporarse para ocultarse en lo profundo del bosque de coníferas, hasta que sus compañeros perdieron visión de él y de la chica.


-Esto supone un gran problema, no podemos permitirlo-
-Claro que no, es inconcebible-
-En cuanto controlemos la situación en Rusia, pondremos medidas de contención para el resto del mundo, esa chica no se va a mover sin mi consentimiento, quiero que pongas en movilización, a todas las unidades necesarias, has entendido?-
-Por supuesto- dijo un hombre de aspecto severo de traje entero, que se encontraba hablando por teléfono, colgó y volvió a marcar, se notaba una gran preocupación en su rostro.
-Hola, habla el General Filtzroy, necesito comunicarme inmediatamente con la teniente- dijo, el sudor le marcaba rostro.
Una mujer de cabello castaño claro, recogido hacia atrás, ojos azules, piel blanca y tersa y unas mejillas marcadas, con uniforme militar y una boina, estaba sentada en su escritorio, una identificación que respondía al nombre de Capitana de batallón B. Filtzroy, se hallaba sobre la mesa, sujetaba el teléfono con su mano derecha, mientras digitaba en su computadora con la otra.
-Señor… bueno, disculpe no esperaba una llamada en este momento- la voz de la capitana un poco preocupada respondió- la teniente se encuentra… ya sabe, en… california en este momento… jeje.- se rio no muy segura si esto le haría gracia al hombre al otro lado del teléfono-
-Ya veo, por favor haz lo que puedas para comunicarte con ella- el tono del hombre cambio completamente, sonaba comprensivo y paternal –tendré listo el informe dentro de unas horas, por ahora es una alerta máxima, de los altos mandos; por favor dile a Lizzie que se comunique conmigo en cuanto pueda, es la persona que puede remediar la situación más rápidamente.
-Si padre… quiero decir, General- una gota de sudor le bajo por la nuca, pero supuso que su padre no estaría de humor para regañarla en ese momento, sabía que le esperaba mucho papeleo, después de todo su padre, siempre había una persona con buen temperamento.
-De acuerdo, te mantendré informada, adiós- colgó.
-Mi padre nunca va a cambiar, me pregunto de que se trata eso de la alerta máxima?-

-Ella- Se encontraba recostaba en una cama con el dispositivo en forma de casco aun puesto sobre su cabeza, en una habitación pequeña y apenas iluminada por una vela en una mesa apartada de la cama, sentía la calidez de una manta que la cubría, un torbellino de recuerdos empezaban a despertar su mente, veía caras que pasaban rápidamente, siluetas que corrían alrededor de ella, llamas quemando las paredes de un edificio antiguo hecho de madera, sonidos de gritos estridentes, personas tiradas en el suelo ensangrentadas, un sabor metálico en su boca y por fin una fuerte punzada en sus ojos, directo hacia su cabeza, también en la boca, se retorció en la cama, dejándose caer al suelo junto con la frazada, sintió su cuerpo totalmente libre y con sus manos busco en la parte trasera del casco, alguna forma de abrirlo, hasta que se oyó un click y una serie de mecanismos eléctricos abriéndose, dos cilindros saltaron fuera del casco donde se encontrarían sus ojos, otros mas que se ubicaban a lo largo de su mandíbula superior e inferior y por últimos otros dos en los costados traseros de su cabeza, resaltaron por encima de la superficie negra metálica, ella soltó un grito cuando por fin pudo abrir su boca desde el interior del casco,. Desde la cocina un niño rubio de aspecto delicado, que se encontraba observando el exterior a través de la ventana, escucho los gritos y corrió para avisar a su madre, que estaba afuera hablando con lo que parecía ser un soldado de la milicia rusa.
-Mama, tú cena se está quemando-
-Dame un segundo cariño, en seguida estoy allá- dijo y se volvió hacia el hombre –ya le he dicho, que no estamos ocultando nada, mi casa es muy pequeña como para esconder a un huésped, no tenemos suficiente alimento para nosotros mismos, no podemos mantener a otra persona, si tan solo los militares, no vinieran a por las provisiones, cada semana…-
-Está bien, señora le entiendo, no se preocupe y disculpa las molestias- el hombre comenzó a alejarse, pero se volvió y miro al niño, que lo veía con mirada decidida. –Niño ven acá- hizo una seña para que el niño se acercara y se quito la boina roja, para regalársela al pequeño –Si de casualidad, está ocultando a la persona que le describí por favor, solo dígale que está a punto de atardecer y que busque al soldado sin boina- El niño tomo la boina y se la puso, se alejo tímidamente del hombre y se acerco a su madre. La mujer confusa, asintió y se encamino hacia adentro con el niño de la mano. El soldado se quedo observando, con la misma mirada con la que lo miraba el chico hace unos instantes, estaba seguro, que ellos la tenían, se puso en marcha y se reunió con un grupo de soldados que se encontraban más adelante.
Cuando la madre del chico entro en la casa, pudo escuchar el grito de la muchacha, corrió hasta la puerta de la habitación y cuando abrió la puerta, los gritos cesaron y la chica se desplomo cayendo pesadamente al suelo, la mujer se acerco, un poco temerosa, hasta el cuerpo inerte de la chica y le levanto la cabeza, apoyo el cuello en su regazo buscando una forma de quitarle el casco, el niño se hallaba expectante desde el marco de la puerta, la mujer presiono una de las capas que se hallaban en la parte de atrás del armazón y este se empezó a deslizar hacia adelante, haciendo ruidos de candados abriéndose, mientras que pequeñas bocanadas de vapor salían del interior, finalmente los costados del casco se abrieron hacia afuera soltando una gran cantidad de humo cálido, dejando libre la cabeza de la chica; tenía la cara cubierta de sangre y la cabellera rubia manchada de rojo, se le veía en muy mal estado, su cuerpo sucio y casi demacrado, víctima de la desnutrición. La llevo al baño y le dijo al chico que preparara algo de comer, cerró la puerta del baño, le quito el traje negro pegado al cuerpo que tenia y la metió en una pequeña bañera metálica, la cual empezó a llenar, pero en ese momento la chica despertó, se le quedo mirando fijamente a la mujer, sintió el agua frio en su cuerpo y grito tanto que el niño soltó un plato que tenía en la mano, dejo lo que estaba haciendo y corrió rápidamente, al llegar a la puerta vio a su madre de espaldas contra la puerta un poco ruborizada, mientras desde adentro se podían escuchar gritos que el niño no entendía.
- груди, на каком языке? (Mama, en qué idioma está hablando?)- pregunto el niño
- Не знаю, но я думаю, что это японский, солдат сказал мне некоторое время назад. (No lo sé, pero creo que es japonés, me lo dijo el soldado de hace un rato.)-
-Qué rayos estaba haciendo? Por dios que le pasa? Que trata de ha…cer…?- se quedo mirando a su alrededor, podía ver perfectamente, se encontraba en un pequeño baño dentro de una tina con una ducha justo sobre ella, podía ver tan claramente que se olvido que estaba desnuda en un baño extraño y que una mujer la había desvestido para que tomara un baño.
-Ehh, lo siento por favor, tome una ducha tranquila y después le explicare lo que sucedió.- dijo la mujer al otro lado de la puerta, la muchacha se ruborizo, pero escucho las palabras de la mujer, estaba hablando en ruso.
-Está bien, muchas gracias- respondió la chica nerviosa hablando en ruso, pero no quiso decir nada mas, ya que escucho a la madre y a su hijo alejarse caminando. Se metió en la bañera y empezó a limpiarse el cuerpo, tenía mucho frio y no sabía dónde estaba pero sentía que podia confiar en la mujer que la había despertado, al cabo de un rato la mujer le hablo desde el otro lado de la puerta.
-Aquí traigo un poco de ropa limpia, espero que sea de tu talla, mi nombre es Vika Petrova, lamento las molestias-
-No es ninguna molestia, muchas gracias por darme alojamiento y cuidarme hasta ahora- abrió la puerta y la señora Vika le entrego la ropa.
-Cuál es su nombre señorita?-
-Mi nombre… mi nombre es… Minatorva Ryuka- dijo algo nerviosa.
-Está bien, señorita Ryuka, tómese el tiempo que desee, serviré la cena mientras termina de darse el baño.
-G…Gracias-
Al cabo de un rato una hermosa chica con el cabello rubio suelto y con un flequillo en la frente entro en la cocina, la ropa que la señora Vika le había dado, le quedaba perfectamente, se había vestido con una camisa blanca de botones y una falda verde a la altura de las rodillas, una chaqueta negra y unas botas altas. La mujer se le quedo viendo asombrada, la muchacha se sintió incomoda.
-Gracias, por la ropa, no sé cómo pagarle por todo lo que ha hecho- dijo para romper el silencio.
-No te preocupes, no podía hacer menos, me sorprendí porque te ves idéntica a mi hace unos años- dijo mientras colocaba un plato mas para la chica. –Por favor siéntese, los soldados piden nuestras provisiones por eso, no es mucho, pero es lo que tenemos.- Se sentaron a la mesa y la joven muchacha se veía muy animada, hace mucho que no había probado bocado, aun tenia surcos en la cara por la falta de nutrientes.
-Disculpe, pero… tengo que hacerle muchas preguntas- dijo la Ryuka, una vez que termino comer.
-Entiendo- dijo la mujer e hizo una seña para que su hijo se levantase y se metiera al cuarto. –Por favor dime qué quieres saber?-
-Dónde estoy?-
-En la ciudad de Propast, es un pequeño poblado cerca del rio Glubina en Rusia-
-Ya veo, cuánto tiempo he estado en esta casa y porque me han estado cuidando?- dijo la muchacha bastante seria.
-Has estado aquí por dos días- dijo la mujer al ver el cambio de actitud de la chica – hace dos días un soldado, vino aquí cerca de la media noche con una chica en los brazos, me dijo que era necesario cuidarte, ese soldado es un amigo cercano de mi difunto esposo.
-Ya veo… lo siento mucho-
-No te preocupes, mi marido murió hace ya mucho tiempo- Dijo a pesar que se le veía un dejo tristeza mientras hablaba. –Por cierto, hace unas horas, un soldado vino buscándote, han estado rastreando todo el pueblo desde que llegaste, me dejo un mensaje para ti- La chica se le quedo mirando confusa.
-Qué clase de mensaje?-
-Antes de decirte por favor puedes contestarme algunas preguntas?- dijo la señora Vika, la joven asintió en aprobación. –Quien eres? Porque te buscan esos soldados?- hizo una pausa- porque te mantenían encerrada con ese casco?-
La chica espero –Me están buscando para encerrarme de nuevo, en cuanto a las otras preguntas… no puedo responderle-
-Estoy arriesgando la seguridad que me ha costado conseguir para mi hijo, por mantenerla aquí señorita-
-Lo sé, lo lamento mucho, si me da el mensaje, le juro que me iré y no volveré a poner en peligro a su familia- dijo ella con tono decidido.
La señora suspiró –Esta bien, el soldado que la vino a buscar hoy me dijo: está a punto de anochecer, busque al soldado que no tiene boina. Eso fue todo- La mujer se quedo viendo a la muchacha, tenía los ojos completamente abiertos, las lagrimas empezaban a fluir de sus ojos, se lanzo hacia el suelo y puso los puños en el suelo, las lagrimas seguían brotando de sus ojos y caían entre sus manos empuñadas, la mujer se levanto de la silla e intento sujetarla para que se incorpora, la joven levanto su cabeza, su mirada había cambiado completamente, se veía un fuego en sus ojos, una luz de esperanza. Se levanto se incorporo y se dirigía hacia la puerta. -muchas gracias por todo- dijo ella.
-Espere, según la descripción que me dio el soldado me dijo que buscaban a una mujer joven de alrededor de 25 años, con el pelo Rubio, si va así la van a reconocer de inmediato, le traeré otro abrigo- La mujer se fue y regreso casi inmediatamente con un grueso abrigo estilo militar con capucha. –Era de mi esposo, estoy feliz que pueda serle útil… podría preguntarle qué significa el mensaje que me dio ese soldado, es alguien en quien se pueda confiar? Me dijo también que usted probablemente hablase japonés-
-Estoy segura que si es de fiar, sus palabras son un nombre clave, solo alguien que quisiera ayudarme me daría ese mensaje- dijo la chica, se recogió el cabello hacia atrás y se oculto el flequillo bajo la gruesa capucha del abrigo.
-Que Dios, cuide su camino- dijo la mujer.
La chica se detuvo y se volvió hacia la mujer antes de salir de la casa –Le devolveré el favor de alguna forma, Dios cuida a quienes son justos- salió de la casa y se encamino hacia el enrejado metálico al otro lado del pueblo donde había un campamento militar, un grupo de guardias, custodiaban la entrada. Ryuka se acercaba lentamente, poniéndose cada vez más nerviosa, intentaba no levantar sospechas, los soldados la vieron acercarse y bloquearon la entrada.
-Nombre- Dijo uno de los soldados, con voz grave.
-V…ika, Petrova- Dijo ella.
El otro guardia que había sacado una lista, rebuscaba cada hoja –Según esto ya todos los suministros han sido entregados bajo ese nombre- dijo al cabo de un rato.
-Lo lamento, mi hijo está hambriento. Por favor…-
Uno de los soldados la sujeto del brazo dispuesto a agredirla, guardo su arma y con el dorso de la mano estaba a punto de abofetearla –maldita desagradecida, crees que eres más importante que los otros habitantes?- dijo, pero otro soldado le sujeto la mano.
-Que estás haciendo? Ahora golpeamos a las mujeres indefensas, por cuidar de sus hijos- Un soldado con la cabeza descubierta, sujetando un arma automática con la mano izquierda y con la otra bajaba la mano del soldado que pretendía lastimar a la muchacha. –Por favor señora pase, yo mismo le daré para su hijo-
-Muchas gracias- dijo con lágrimas en los ojos la muchacha mientras acompañaba de cerca al soldado que al parecer tenía un rango superior al de los guardias, ya que estos se limitaron a hacerse a un lado, para dejarlos pasar.
-Cuál es su nombre?- dijo ella por lo bajo.
-No soy yo con quien debes encontrarte- dijo el soldado mientras se encaminaban hacia una tienda con un letrero que decía provisiones. Un grupo de soldados con boinas se encontraban ahí. –Espera aquí- se introdujo en la tienda, la chica espero, al cabo de un rato, el soldado salió acompañado de otros dos soldados sin boinas, uno de ellos tenía claramente rasgos asiáticos, el cabello negro corto hacia atrás y el otro con rostro serio y cabello canoso.
-Ey esperen, porque le están entregando mas alimentos a esa muchacha?- Un hombre con gran cantidad de estrellas en sus hombros se acercaba corriendo, tenía una gruesa y canosa barba, que hacia juego con el bigote prominente, una mirada furiosa y le arrebato la caja de suministros que tenia uno de los soldados. –Acaso creen que podemos regalar nuestras provisiones, por piedad a cada víctima que se acerque a pedir, ya todos los suministros fueron entregados por hoy- se detuvo y miro fijamente a la muchacha. –espera un momento, ¿cuál es tu nombre? Muchacha… respóndeme…- La chica se quedo en silencio mirando hacia el suelo, los soldados sin boinas, miraban nerviosamente expectantes. –Porque no me respondes- le dijo y le sujeto el brazo con fuerza, la sacudió y quitándole la capucha y su cabello rubio quedo al descubierto, ondeando ante el frio viento del poblado ruso.

Desde su casa la señora Vika Petrova veía como muchos ciudadanos corrían en dirección hacia el campamento militar. –Que está pasando?- le pregunto a un hombre que corría apurado, mientras salían de sus casas.
-Al parecer los soldados están repartiendo los suministros- dijo él y se apresuro hacia la reja metálica.
La mujer atónita, veía como una gran cantidad de habitantes corría, iban y venían, ella se apresuro también, cuando se iba acercando vio como las rejas metálicas estaban derribadas una gran cantidad de soldados estaban tirados en suelo, algunos ensangrentados, como si hubiera pasado una tropa de tanques destrozando todo las tiendas estaban en el suelo y un grupo de soldados atados con cadenas alrededor de los astabanderas, el general sin uniforme amarrado con cuerdas, arrodillado y una muchacha de cabello rubio interrogándolo, protegida por un grupo de al menos 20 soldados mas tras ella, la señora se acerco a ella.

-Que paso aquí?-
-Te dije que les iba a devolver el favor, estos militares no volverán a meterse en sus asuntos- dijo la joven Ryuka con cara decidida y victoriosa.
-Señorita, hay un avión de transporte, esperando en el aeropuerto de Krai-Annulirova, estaremos listos para mañana al medio día-
-De acuerdo, gracias por sus esfuerzos- Los pensamientos de la chica estaban concentrados en una sola cosa, en cuanto pudiera salir de ese frio agujero, iría en busca de información, de los responsables y en busca de venganza.


-Capitulo 05-
Encuentro Evanescente



Oculto:
-Capitulo 05-
Encuentro Evanescente
-Ella- Un gigantesco avión de carga atravesaba el terrible clima de ese día, la tormenta envolvía el transporte y dificultaba la visión. Habían partido el día anterior, ya se encontraban muy lejos del aeropuerto y sobrevolaban un accidentado valle cubierto de nieve, profundos cañones surcaban las colinas rocosas del área, si bien el lugar era diferente a la última vez que había estado ahí, la señorita Ryuka reconocía perfectamente el lugar y los recuerdos llenaban su cabeza. Absorta en ese pensamiento observaba a través de la ventana. Se encontraba en el área de carga del avión, una gran variedad de cajas de suministros, comida y municiones le hacían compañía.

-Has estado viendo por la ventana por más de 5 minutos, es un terreno áspero y frio, realmente vale la pena admirar tan desolado lugar?- un hombre de unos 30 años de aspecto severo con cabello negro corto y alineado hacia atrás, se apoyaba en una caja, llevaba un traje de soldado blanco y un arma en su cinturón, tenía unos marcados rasgos orientales a diferencia de la mayoría de los soldados que habían abordado el avión.
-Bajo esa “áspera” superficie, se encuentra un vestigio de esperanza, además no admiro el paisaje, más bien me preguntaba porque estuviste callado por tanto tiempo- dijo ella.
-Lamento molestarla, pero supongo que mi compañía no le incomoda?- dijo y se acercó hasta ella, para mirar por la ventana circular.
-Para nada; podría hacerte unas preguntas? Soldado- dijo y se alejó de la ventana para sentarse sobre un contenedor de municiones.
-Disculpe no haberme presentado, soy el oficial Inazuma Hayato, y por supuesto que puede preguntar lo que quiera, en este momento debe tener muchas preguntas-
-Fuiste tú quien, me buscaba en la aldea, cierto? Acaso el mensaje que le dijiste a la anciana era verdad?- dijo ella un poco impaciente.
-Aún no tenemos suficiente información, nuestros contactos en Japón, aún están muy revueltos, de hecho actuamos antes de tiempo en su liberación, sin embargo lo importante era aprovechar el incidente de hace dos días, habíamos estado planeando el ataque por más de 1 año-
-Así que es eso, disculpa… disculpa pero ¿qué año es?- dijo ella confusa.
-Actualmente es el 2016, la fecha exacta es 20 de octubre-
-Ya veo, por cierto que quieres decir con incidente, ¿acaso lo que sucedió el día que escapamos, no fue planeado?- exclamo atónita la joven.
-En efecto, fue algo fuera de nuestro control…- Una voz interrumpió al hombre, anunciando a través de los parlantes de comunicación del avión.

-Hemos encontrado un lugar para aterrizar, por favor informarle a la señorita Ryuka; repito, comuníquense con ella-
-Al parecer encontramos un lugar seguro, después de visitar este lugar muerto, cual será nuestro destino?- dijo el soldado observando a la joven muchacha.
-Ha pasado… tanto tiempo desde que vi este lugar, luego de revisarlo y verificar si mis sospechas son ciertas, iremos a Japón- dijo y sonrió mientras subían las gradas metálicas hacia la salida del compartimento de carga.

-El- Corría a través de un largo pasillo, las paredes de madera deterioradas era consumidas por llamas feroces, el calor lo ahogaba; había cuerpos esparcidos en el piso, cientos de cadáveres. Adelante podía ver una luz, provenía de una pequeña habitación, una lámpara de aceite rota en el suelo parecía ser la causa del incendio, de repente un sonido llamo su atención, apenas podía percibirlo pero el tono iba aumentando, era el llanto de un bebe; miro a su alrededor parecía provenir de las llamas frente a él, se acercó lentamente y el sonido parecía aumentar. Una mano surgió de las llamas y lo arrastro hacia ellas, consumido en el fuego iba perdiendo la visión, sentía un calor que lo ahogaba, todo se obscurecía. La silueta de una mujer luminosa apareció frente a él, la mujer se volteo y pudo ver su cara, los ojos de la mujer y su cara de aspecto amable le transmitían una tranquilidad, similar a las veces en que había cruzado miradas con Kumiko-san, de hecho la mujer se parecía mucho a ella, pero tenía el cabello negro corto y un vestido blanco. La imagen se desvaneció y el fuego volvió a aparecer consumiendo todo incluso a Shin, quien despertó inmediatamente.

Abrió sus ojos, estaba empapado en sudor, le costaba respirar. Miro a su alrededor, estaba sentado en una finísima cama, una sabana de color carmesí le cubría el regazo, tenia puesta una bata de paciente de hospital, se encontraba en un cuarto muy elegante con ventanas altas al lado izquierdo de la cama, había un par de sillas justo frente a la cama y unos medicamentos sobre una pequeña mesita, la puerta se abrió y entro una señora muy hermosa con el cabello corto, que le llegaba al cuello y unos lentes de marco delgado, llevaba una falda negra y una blusa blanca, era la viva imagen de Kumiko-san, solo que mucho mayor que esta. Shin ya había visto a esta mujer, hace solo unos segundos, envuelta en un aura luminosa.

-Ohhh, veo que por fin, despertaste- dijo la mujer al verlo.
-Q… quien es usted?- dijo apresuradamente –quiero decir, d…dónde estoy?-
-Esta es la residencia Oozora, debes estar desorientado aun, te dejare descansar un rato mas, cuando estés listo puedes bajar si quieres hablar, Kumiko –chan ha estado preocupado por ti, no ha ido al colegio últimamente-
-¿Q...Qué… últimamente?- dijo con los ojos casi salidos de sus orbitas.
-Sí, has estado dormido desde hace 5 días, me alegro que ya estés bien- dijo la mujer sin darle mucha importancia –bueno me retiro, si necesitas algo, avísame y te lo traeré de inmediato-
Levanto sus manos para poder verlas con detenimiento –es la segunda vez que despierto en un lugar desconocido sin tener idea de que pasa e inseguro de saber quien soy-
-No te preocupes, seguramente recordaras todo… por cierto mi nombre es Oozora Sachiko- le extendió la mano y esbozo una sonrisa radiante. El joven extrañado por lo que había dicho la mujer, solo pudo estirar su brazo y estrecharle la mano. La señora Sachiko se retiro, mientras Shin se preparaba para bajar y hablar con Kumiko, decidido a aclarar lo que había pasado, sus manos empezaron a temblar, un sentimiento lo llenaba, una sensación de vida aumentaba sus ganas de probar su capacidad para desafiar a la muerte. Ya se había burlado de la muerte tres veces en la última semana y tenía que averiguar que sucedió. La puerta se volvió a abrir Kumiko entro a la habitación, para encontrar a un Shin agachado junto a la cama, respirando con dificultad y con la cara escondida entre sus manos, ella preocupada lo ayudo a levantarse.

-Estas bien, por dios que paso? Aun no estás totalmente recuperado -
-No es nada, solo me sentí un poco mareado, pero estoy bien- sus labios se deformaban mostrando una leve sonrisa nerviosa.
-Estás seguro? No quiero apresurarte, pero tu madre acaba de llegar- la sonrisa se borro de la cara de Shin.
-Es… es verdad?- con la voz cortada dijo. La preocupación se acentuaba en su cara.
-Sí, llegó hace un momento, estaba muy preocupada- dijo mientras le ayudaba a bajar las escaleras, sosteniéndole el brazo.
Cuando llegaron a la sala de estar, pudieron ver a la madre de Shin hablando con la señora Oozora, cuando los vieron bajar, la señora Jakimioto corrió hacia él y lo abrazo, tenia lagrimas en sus ojos, nunca había visto a su madre llorando de esa manera, había perdido la compostura totalmente, no era la típica mujer agraciada que Shin recordara como su madre.
-Mama, tranquila ya estoy bien- dijo para calmarla, aunque el mismo no estaba convencido de sentirse bien.
-Shin, tu padre y yo hemos estado muy preocupados, Masato nos llamo cuando llegaste, he venido a visitarte todos los días, desde que la señora Oozora te atendió- dijo la madre sentándose en un sillón bastante elegante y mullido.
-Lamento esto, pero por favor podrían dejarnos solos un momento- dijo Shin y la señora Oozora y su hija se retiraron. –Mama, que me ha pasado…- se detuvo al notar la mirada de su madre. Había cambiado completamente, ya no estaba sollozando.
-Has estado aquí por casi 5 días, dime qué fue lo que paso? Dónde estabas y que te hicieron?-
-Yo… yo no lo sé, no estoy seguro, recuerdo que estaba peleando con unos matones…- se detuvo y miro a su madre –porque no lo sabes, dijiste que Masato te había llamado-
-El no me conto nada, de hecho ni siquiera la familia Oozora ha querido informarme de lo que sucedió-
-Que… porque no?-
-Me dijeron que tú mismo lo harías cuando te hubieras recuperado. Shin debemos irnos inmediatamente, tal vez no entiendas esto, pero quiero decirte que yo solo quería…- se detuvo al ver que Kumiko había entrado de nuevo acompañado de sus padres, el señor Oozora, tenía un cierto parecido a supropio padre y el mismo aire estricto de este, llevaba un traje entero negro muy fino.
-Creo que deberías dejarlo descansar, Jakimioto-san- dijo la señora Oozora.
La madre de Shin se reprimió y no quiso contestarle nada, pero el joven pudo notarlo, sujeto su mano para calmarla. Su madre lo volvió a ver atónita, tenia lagrimas sinceras que le empezaban a brotar de sus ojos negros, ella se levanto y se dirigió hacia la puerta, cuando se disponía a abrirla, alguien toco a la puerta desde afuera. La mujer abrió la puerta y un hombre de traje completo entro en la sala.
-Señora Jakimioto debemos volver inmediatamente- dijo el hombre con un teléfono celular en su mano.
-Que sucede?- dijo ella asombrada.
-Se lo contare de camino, pero debemos irnos inmediatamente, y el joven Shin también, es preciso que nos vayamos inmediatamente.- dijo, se volvió y corrió hacia la calle donde se encontraba un automóvil negro, era el auto de la compañía de su padre, el cual este utilizaba todos los días. Shin se incorporo rápidamente y corrió tras su madre, ambos entraron en el vehículo y el chofer de este acelero, Shin miro hacia atrás y vio a Kumiko la cual los observaba mientras desaparecían a la distancia, hasta que doblaron una esquina y se perdieron de la vista de la muchacha.

-Puedes contarme que sucedió ahora?- dijo la mujer la cual se veía mucho mas aliviada.
-Al parecer... fue un accidente en la residencia Jakimioto, hay un incendio causado por una explosión dentro de la casa- dijo intentando suavizar la sorpresa para ambos.
-Qué?... como esta mi marido?-
-Está bien, estaba fuera de la casa en ese momento, pero muchos agentes fueron lastimados por la explosión-
-Muchos agentes?, mamá a que se refiere?- dijo Shin mucho más sorprendido que su madre.
-Shin… yo… no sé cómo explicarte esto… no quiero mentirte… el verdadero trabajo de tu padre es secreto, trabaja para un grupo de seguridad, parte de las fuerzas de autodefensa japonesas- dijo ella con la voz quebrada.
-Parte del ejercito?- no puedo creerlo, no lo entiendo, porque en este momento?-
–Cuando desapareciste, se pusieron en movimiento para encontrarte. Pero no encontramos ningún testigo que nos diera un rastro para encontrarte ni siquiera Masato.-
-Qué pero dijiste que él te había llamado?-
-Si lo hizo, hace una hora- dijo la señora Jakimioto, su hijo se quedo en silencio observándola, era una fachada lo que había visto hace unos minutos dentro de la mansión Oozora. –Temíamos que te hubieran secuestrado, Masato llamo directamente a nuestra casa y nos dijo donde te encontrabas, también me dijo que no le permitían decir nada ni comunicarse con nadie fuera de la casa.
-Masato estaba en la mansión?-
-Cuando hable con el me dijo que estaba en el instituto llamando desde un teléfono celular-
-No lo entiendo madre, porque le prohibieron a Masato comunicarse con ustedes-
-No lo sé Shin, al parecer no podemos confiar en esa familia, pero necesito saber, dime qué fue lo que paso ese día? La última vez que te vi, dijiste que no irías al instituto y que volverías por la tarde- Y era cierto, en aquella ocasión Shin salió a caminar y se sentó en una banca del parque.
-Ese día, unos matones nos atacaron, a mí, a Masato y a las hermanas Oozora y…-se detuvo un toco su frente, no había ni el más mínimo rastro de la herida. –me dispararon, en… en el brazo, mamá desde hace unos días están pasándome cosas muy extrañas?-
-Shin, yo no puedo explicarte lo que sucede en este momento, pero quiero que sepas que lo único que he querido es que seas mi hijo.- La mujer empezó a llorar desconsoladamente y abrazo a Shin, el cual atónito solo podía ver hacia afuera por la ventana del automóvil, mientras avanzaba rápidamente por la carretera, por sobre los tejados se podía ver una columna de humo que sobresalía, elevándose hacia el oscuro cielo, que amenazaba con nubes de tormenta.
El automóvil se detuvo frente a la residencia Jakimioto, la visión terrible una multitud se amontonaba tras una línea de paramédicos que intentaban, alejar a los civiles, un grupo de bomberos intentaban combatir el fuego que ya se había propagado a otras casas adyacentes, varios vehículos destruidos por la explosión, ardían en mitad de la calle, los tres bajaron del vehículo, el chofer del automóvil, observaba horrorizado la escena, al parecer era mucho peor de lo esperado, no solo la casa había sido atacado mientras se dirigían hacia ahí, los otros agentes y sus vehículos de transportes había sido destruidos, la madre de Shin se bajo corrió hacia donde se encontraban una ambulancia donde estaban reuniendo los heridos. Shin miraba hacia su casa y solo podía ver un montón de escombros ardientes, era difícil ver a través del ambiente tan cargado de humo, pero logro ver a una persona que yacían tendida a escasos metros de la entrada de lo que sería su casa, corrió rápido hacia él, pasando por debajo de brazos de los paramédicos que hacían de barrera.

Su padre estaba tirado boca arriba tapándose la boca con la manga del saco, para protegerse del humo, Shin se acerco a él e intento ayudarlo, levantándolo, el hombre apoyo su brazo por encima del cuello de Shin y este lo arrastro fuera la espesa nube de humo, hasta que estuvo cerca de una de las ambulancias presentes y lo recostó sobre el piso.
-Shin… necesito decirte algo, puede que no tenga otra oportunidad…- dijo su padre incorporándose hasta lograr sentarse y ver a su hijo frente a frente.
-De que estás hablando? guarda tu aliento padre-
-Shin,,, escúchame por favor, todo esto ocurrió, por nuestra culpa… nunca debí ocultarte la verdad, pero era parte de mi trabajo…- Dos personas se acercaron a ellos y levantaron al señor Jakimioto y lo acostaron sobre una camilla para transportarlo. –Shin, habla con Kazuyo-san…- su voz se desvaneció tras cerrarse las puertas posteriores del vehículo donde los paramédicos se prepararon para transportar a al señor Jakimioto, junto a los demás heridos.
Una vez hubo partido la ambulancia hacia el hospital, Shin se quedo contemplando cómo se alejaba la ambulancia, las revelaciones de los últimos minutos lo dejaron perplejo, pero en ese momento la única que tenia respuestas, del desastre que sucedía alrededor era su madre. Se incorporo y empezó a escudriñar la concurrida calle, en busca de su madre, pero el humo que aun salía de los edificios se lo dificultaba. Una mano lo sujeto del hombro, se dio la vuelta pensando que era su madre, pero era una mujer bastante joven, tenia mas menos la altura de Shin, vestida con una chaqueta militar roja debajo de la cual tenía un chaleco café abotonado, una minifalda negra, medias altas que le llegaban hasta la mitad del muslo y mocasines negros. Sobre la cabeza llevaba una boina roja que le coronaba la cabellera castaña rojiza larga, que le llegaba hasta la mitad de la espalda, dejando al descubierto sus orejas con pendientes negros en forma de cruz. La mujer tenía rasgos occidentales, una cara fina de piel clara y ojos color ámbar. Miraba fijamente a Shin, la tensión le hizo olvidar todo lo que le preocupaba hasta hace unos segundos, la mujer sonrió y abrió sus rojos labios.

-Hello!, young boy, how are you? (Hola, jovencito, ¿cómo está?)- la chica empezó a hablar con un tono, tal vez demasiado alegre, que sorprendió al muchacho -I am here to talk you about some important matters, about you and your family, and I would really appreciate that you could give some minutes to… speak… (Yo estoy aquí para hablar de algunos asuntos importantes, sobre usted y su familia, y yo realmente apreciaría que usted pudiera darme unos minutos para… platicar…) –Con voz animada seguía diciendo, pero se detuvo al ver la mirada de Shin, que tenía cara de no entender ni una sola palabra.
Se aclaro la voz y empezó a decir – Ehh, sorry lieutenant (ehh, disculpe teniente)- un hombre alto con uniforme formal militar, cabello rubio alborotado que le caia sobre la frente y llevaba gafas rectangulares, apareció detrás de la mujer –But, I’d say, if I may that young mister Jakimioto, doesn’t speak english. (Pero, yo diría que, si se me permite que el joven Jakimioto, no habla Inglés)-
-Oh yeah, you are right, Ian (Oh si, tienes razón, Ian).- la chica soltó una risa avergonzada.
-Maybe you should start introducing yourself, lieutenant (Tal vez debería empezar a presentarse a sí misma, teniente)- dijo Ian mientras se acomodaba las gafas. La chica le soltó una mirada de desprecio, pero se volvió inmediatamente hacia Shin.
-Mi japonés no es muy bueno, pero permíteme presentarme, mi nombre es Elizabeth Filtzroy teniente de la Flota Auxiliar de la Armada Real Inglesa- A pesar de disculparse por su habilidad para hablar japonés, lo hacía bastante bien y Shin pudo notarlo al instante. –Estamos aquí para hablar acerca de usted y de su familia-.
-Disculpe señorita Filtzroy, pero no tengo tiempo de esto, estoy buscando a una persona- dijo el joven y le dio la espalda a la teniente, pero esta lo sujeto del brazo y lo volteo fuertemente para tenerlo cara a cara.
-Por favor dejemos las formalidades a parte, llámame Elizabeth- Su mirada cambio, a una faceta sombría totalmente distinta a la de unos segundos.
-Qué diablos, suélteme acaso…ustedes no son del ejercito- dijo Shin mientras forcejeaba por soltar su brazo del agarre de la teniente.
-En efecto no hay necesidad de formalidades- dijo Ian –Necesitamos que nos acompañe, de una manera u otra, si se resiste tendremos que usar la fuerza- Shin dejo de resistirse y la teniente soltó su brazo. –No se preocupe, en cuanto encontremos a su madre ella también nos acompañara, pero necesitamos movilizarnos de inmediato, están bajo cuidado de la Armada real de Inglaterra desde este momento-.


-Capitulo 06-
Uno de Tres


Oculto:
-Jakimioto Kazuyo.
Edad: 35 años.
Estado Civil: Casada. Conyugue: Jakimioto Akira
Tipo de sangre: A-

…hmmm- Una mujer de cabellera rojiza, con un traje formal azul, caminaba a través de un largo pasillo levemente iluminado, arqueando las cejas, mirando un reporte médico. – donde esta… aquí…
Jakimioto Akira.

Edad: 38 años
Estado Civil: Casado. Conyugue: Jakimioto Kazuyo.
Tipo de Sangre: AB
-Estado: …Fallecido.- Se quedo en silencio, estaba frente a una puerta con una placa que rezaba Cpt. Blake Filtzroy. Se abrió paso a través de esta e ingresó a un gran despacho, era una oficina bastante moderna con gran cantidad de escritorios, repletos de archivos y carpetas, cajas metálicas cerradas con llave. Los muros de la oficina estaban abarrotados con premios, condecoraciones y fotografías con grupos de gente, había una especialmente grande, que mostraba un hombre mayor, de cabello canoso recortado y una gorra propia de un oficial de alto rango, justo frente al escritorio principal donde descansaba una computadora e infinidad de pantallas. La capitana se sentó frente a su escritorio y tomo uno de los teléfonos que había sobre la mesa. Se le notaba bastante impaciente, marco rápidamente y activo el altavoz en el teléfono, espero un momento y una voz rompió la tensa quietud del despacho.

-Hola hermanita, como estas?-

-Bien, Elizabeth como va todo con la misión y el objetivo?-

-Hermana por favor no seas tan seria, el joven Shin está seguro, yo estoy disfrutando mucho del paisaje, Japón es hermoso y el clima es genial-

-Lizzie me alegra escuchar que te estás divirtiendo; pero las cosas por aquí están un poco complicadas, papa ha estado muy ocupado con el papeleo y tantas reuniones…- miro de reojo la fotografía colgada que tenia frente a ella. –Y los altos mandos están presionando, aunque no nos dan información alguna. Por lo menos estas llevando a cabo la misión-

-Sí, todo marcha a la perfección, mañana nos movilizaremos y el objetivo no corre peligro.- confirmaba la teniente.

-Acerca de eso… el padre de Jakimioto Shin…-

Al otro lado de la línea la cara de la teniente Filtzroy se ensombreció.

-Así que seré yo la portadora de malas noticias, es extraño hablar con él, no sé como informarle de la situación, ni siquiera como su reaccionara…- la teniente escuchaba en silencio las palabras de su hermana-De acuerdo Blake, me asegurare de estar en contacto. –colgó y guardo su teléfono, en uno de los bolsillos de su chaleco. Estaba sentada en una silla metálica, junto a una mesa, en medio de una gran carpa a modo de tienda. Varias camillas y equipo de primero auxilios la rodeaban. Se puso de pie, tomo unos papeles que había sobre la mesa y salió de la tienda. Fuera de esta, dos soldados que guardaban la
entrada, se pusieron firmes y la saludaron. Se puso en marcha hacia una de las tiendas que estaban armadas en las afueras de la ciudad en un gran campo vacio junto a algunos viejos edificios abandonados, todo el lugar parecía un campamento militar. Se habían establecido ahí como una base provisional mientras esperaban recibir órdenes, algunos soldados rodeaban la base como centinelas y en el interior de las carpas las cosas estaban muy agitadas, soldados corrían llevando las carpas, para preparar otras tiendas, llevando armas y suministros, comida y equipo médico. Un hombre salió de la tienda de heridos, tienda a la cual la teniente Filtzroy se dirigía con paso decidido.

Al ver a la teniente el hombre de cabellera rubia, el primero oficial Ian Gallagher, se acerco y dijo a continuación- Teniente, me alegra verla, iba a buscarla justamente- decía mientras ingresaban en la tienda.

-Como se encuentra?- dijo ella con tono serio, casi sin mirarlo.

-Bien, por supuesto, no encontramos ninguna herida en su cuerpo y no hay efectos por la inhalación de humo, está en perfecto estado, por que habría de ser de otra manera?- dijo algo extrañado.

-No es eso, me refiero a si está tranquilo, antes de traerlo aquí, estaba bastante agitado- dijo ella deteniéndose.

Tardo un momento en responder, bajo la mirada y dijo –Ha estado preguntando por su madre, pero aparte de eso está bastante calmado-

-Ya veo, quiero hablar con él personalmente-

-Entendido- Ian se retiró junto al personal médico que estaba dentro de la tienda.

Dentro de la carpa había una gran cantidad de camillas y tras una cortina sentado sobre un de estas camillas, un muchacho de cabello negro corto, piel pálida y facciones delgadas, que la observaba con la misma mirada fría, insensible tensando la situación; igual que la primera vez que cruzaron miradas.

-Jakimioto-kun, como estas?-Dijo para relajarse un poco, pero esto no funcionó con el joven.

Shin se mantuvo en silencio y clavo su mirada en el suelo.

-Supongo que no estás de humor para hablar, pero tengo una noticia de la cual debo informarte- dijo mirándolo, esperando la respuesta de este, pero seguía inmutado. Al cabo de un rato de silencio, Shin se levanto y se disponía a salir de la tienda sin intercambiar palabra con la mujer que lo observaba confundida.

-Espera…- mirándolo alejarse, el joven detuvo su marcha- Estoy pidiéndote mucho al decirte que confíes en nosotros pero debemos protegerte a ti y a tu familia. Sé que has estado bajo un gran nivel de estrés después del incidente de tu hogar, pero te pido por favor…-

-Señorita, usted no tiene la más mínima idea, de lo que he estado pasando en la última semana mi mundo se voltio de cabeza, ya no sé que es verdad-

-Entiendo cómo te sientes…-

-No, no lo sabe, ni siquiera saben quién soy-

-Lo lamento, se que estas enojado-

-Por supuesto que lo estoy, no me han dicho la verdad, ni siquiera mis padres parecen querer hacerlo. Protegernos de que?, que rayos está pasando con nosotros?, porque intervienen ustedes?-

-Eso aun no te lo puedo decir, por favor déjame hablar- dijo rápidamente al ver que Shin respondería agresivamente –Por ahora debemos concentrarnos en cosas más importantes, te prometo que te diré la verdad, pero debes tener paciencia, acabo de recibir una llamada, que nos dan luz verdad para movilizarnos, cuando estemos en un lugar seguro te explicare todo con más detalle y podrás hablar con tu madre-
Pensó que mencionarle a su madre lo calmaría, pero esto tuvo un efecto contrario, se acerco violentamente hasta donde estaba la teniente la agarro de la solapa de su blusa y la empujo contra uno de las barras metálicas que servían de soporte vertical para la tienda.

-Estoy cansado de sus excusas, nadie respondía mis preguntas cuando estaban aquí, ahora viene usted a querer ordenarme lo que debo hacer y aun no me quiere decir porque estoy en esta situación-
Desesperada la teniente no supo que mas hacer, sujetando la mano de su agresor, grito –tu padre está muerto…- El joven soltó a la teniente y retrocedió unos pasos. –Falleció de camino al hospital- Shin se dejo caer sobre sus rodillas y rompió a llorar desconsoladamente. La teniente sorprendida de sus propias palabras, se acomodo la blusa y se agacho hasta quedar a la misma altura, cara a cara con el joven que apenas podía pronunciar palabra alguna. Acerco su mano hasta su hombro, no muy segura si debía hacerlo retrocedió, pero Shin alargo sus brazos y la tomo de la espalda, rodeo su cuerpo y la abrazo. La teniente Filtzroy asustada y totalmente confundida lo miraba con cara incrédula, la reacción del joven la tomo totalmente por sorpresa, pero al verlo llorando con la cabeza apoyada sobre su costado, ella también lo
rodeo con sus brazos.

-Tranquilo, todo va a estar bien- dijo con voz cálida y calmada.


Al día siguiente, todas las tiendas habían desaparecido, a primera hora de la mañana todo el personal de la armada real que se encontraba en el lugar había empezado a desmontar todas las carpas y ahora solo había un par de vehículos de transporte, un automóvil negro blindado y una ambulancia. La teniente se encontraba frente a la ambulancia, mientras transportaban a la madre de Shin dentro.

-Bueno, creo que es todo- dijo cuando la ambulancia se puso en marcha seguida de un gran camión estilo militar, una lona verde con patrones de camuflaje cubría la parte de atrás. Se quedo mirando como la ambulancia tomaba rumbo a la ciudad entrando por una de las carreteras principales.

-Teniente nosotros estamos listos también para partir- el primer oficial Ian Gallagher le hablaba desde donde se encontraba un gran vehículo negro blindado con el escudo de armas de la sección de la armada real la cual seguía las ordenes de la teniente, la teniente se acerco rápidamente y le pregunto dónde estaba Shin, el oficial Gallagher le señalo donde el joven ayudaba a los últimos soldados a levantar las carpas para guardarlas dentro del camión de transporte idéntico al que había seguido a la ambulancia.

-Parece de mucho mejor humor que ayer por la tarde- dijo al verlo ayudar a sus subordinados.

-Qué interés tienen por ese muchacho?- dijo Ian al ver a la teniente sonriendo, esto solo hizo que la sonrisa de la misma creciera de oreja a oreja.

-Digamos que mantener su felicidad es mantener este mundo en paz- dijo y se apresuro a abrir una de las puertas traseras del auto, no sin antes hacerle una seña a Shin, para que se acercara.

-Que sucede, señorita Filtzroy?- dijo cuando se hubo acercado.

-Ven Shin, tú vas a viajar con nosotros, este vehículo es más seguro y llámame Elizabeth- decía mientras entraban al vehículo. También Ian se subió tomando el asiento del conductor y se pusieron en marcha al igual que la ambulancia seguidos de cerca por el camión de transporte como un guardaespaldas.

-Disculpa Elizabeth-san, quería disculparme por lo de ayer- dijo Shin al cabo de un rato de silencio.

-Ah, eso no te preocupes, muchos hombres se han arrojado a mis brazos- dijo mientras soltaba una risita burlona y miraba maliciosamente, al joven que se había puesto rojo como un tomate. –Entiendo que hayas querido hacerlo, después de todo nadie puede resistirse a mi belleza-.

Pero las palabras de la teniente no eran para menos, el mismo Oficial Gallagher escucho esto y se sobresalto –Ya veo, porque la teniente amaneció de tan buen humor esta mañana.
-Ehhh!!! No me refería a eso…- intentaba decir, pero la risa de la teniente ahogaba su voz. –me refería a como actué en la tienda-.

-Jaja, ah… ya veo, no tienes porque disculparte, tienes toda la razón. –Lo miro cariñosamente, todo se solucionara cuando lleguemos al cuartel general. –Ahí podrás hablar con tu madre.

-Acerca de eso, como esta ella?- dijo con tono preocupado.

-Está en perfectas condiciones aun no despierta, debido a la inhalación de humo, pero no es nada grave, los médicos estiman que estará en perfectas condiciones en menos de 24 horas. –dijo Ian, mientras aceleraba por una solitaria carretera rural en las afueras de la ciudad.

-No te preocupes, salieron antes para ponerla fuera de peligro, si llegaramos a tener algún incidente, nosotros seriamos los afectados- decía la teniente mientras miraba a través de la ventana, expectante.

-Un incidente a que te refieres?- pregunto Shin un tanto confundido.

-Bueno, como ya sabes, este convoy está formado para protegerte a ti y tu familia-

-Protegernos de quien?- replicaba mas confundido aun.

-De las mismas personas que atacaron tu hogar el día de ayer- La mente de Shin se lleno de recuerdos, del incendio y de su padre; pero más importante aun de la advertencia de su madre acerca de la familia Oozora. Pero no sería posible que ellos hubieran incendiado su casa. Era una familia adinerada, pero jamás contratarían un sicario para destruir su hogar y no había razón para hacerlo.

-Elizabeth-san, porque… porque me persiguen?- cuestionando sus pensamientos le pregunto a la teniente, que ahora miraba fijamente al muchacho, acerco su mano y tomo la del muchacho, la muchacha tenía una pulsera con forma de grillete en la mano derecha, era plateada y se veía bastante pesada. Shin no lo había notado hasta ese momento

-Escúchame bien Shin, estas personas que te buscan, son terroristas, un grupo de personas de diferentes partes del mundo se hacen llamar D.U.S.K. o anochecer, los gobiernos del mundo han estado luchando contra estos ataques terroristas por lo últimos años, hay ramas especiales del ejército de varios países entre ellos Inglaterra, Francia, Rusia y Japón que forman parte de una unidad secreta bajo mando directo de la ONU y la Unión Europea, yo soy parte de la unidad especial formada en Inglaterra parte de la armada real- La teniente detuvo su relato, el pequeño teléfono frente al asiento de la teniente empezó a sonar, era un transmisor portátil atado en la parte de atrás del asiento del conductor, la teniente lo tomo y abrió la comunicación en altavoz.

-Teniente, aquí el Cabo Modison, tenemos contacto visual con individuos sospechosos a un kilometro de distancia de su posición actual- se escuchaba la voz, todos dentro del automóvil prestaban atención. –un grupo de al menos 4 sujetos con uniformes y bufandas negras. Procederemos con su permiso ante cualquier conducta peligrosa para la misión-

-Afirmativo, Cabo, a todas las unidades, permiso para disparar a discreción- la teniente hablaba, mientras Ian detenía el automóvil en una acera junto a un poste de alumbrado público, al igual que el camión de transporte que los seguía se detuvo unos metros más atrás se encontraban en medio de uno de los barrios bajos de las afueras de Tokio, había una gran cantidad de tiendas abarrotadas de gente.

-Teniente Elizabeth, nos están vigilando?-

-Si, envié algunos soldados a primera hora de la mañana para que formaron un perímetro de vigilancia a lo largo del recorrido del convoy, desde el punto de acampar hasta el aeropuerto. Al parecer el enemigo está enterado de nuestro objetivo Ian , no podemos detenernos por mucho tiempo, estamos atrayendo demasiado la atención- decía la teniente.

-Señorita Filtzroy, no podemos confiarnos, a un kilometro de distancia puede haber una emboscado esperándonos- Decía el primer oficial, mientras intentaba comunicarse con alguien a través de su teléfono móvil personal.

Shin miraba a través de las ventanas expectante, toda la gente que pasaba por ahí, miraba el gran automóvil negro, hace unos días el seria una de esas personas, pero los eventos de las última semana habían cambiado su percepción de la realidad, casi absorto en su pensamiento, apenas escuchaba a los otros dos pasajeros discutiendo.
Cuando noto a alguien que salía de uno de los establecimientos, caminaba lentamente a través de la abarrotada acera, al otro lado de la calle. Era una chica alta y esbelta, vestía una falda que le tapaba la mitad del muslo, tenía las mangas de un abrigo negro arrolladas alrededor de la cintura y una blusa blanca abotonada hasta el cuello, llevaba unas botas cafés hasta la rodilla. Su cabello negro ondeaba tras de sí agitado por la brisa del mediodía. Aunque su expresión cuando por fin pudo observar su cara con detenimiento, mostraba una mirada seria, un poco espeluznante. La chica se detuvo y observaba el auto desde lejos, la gente que por ahí pasaba, escondía su mirada por breves momentos. Hasta que levanta su mano con la palma abierta, un segundo después cerró su mano empuñándola. Shin estaba confundido, se volvió hacia la teniente, que aun seguía intercambiando palabras con Ian, no se había percatado de lo que él había visto.

-Elizabeth-san- dijo el joven señalando la ventana, para que la teniente mirara afuera.

Esta se volvió y viendo a través del vidrio, mostro una cara de sorpresa y terror inmediata. Sujeto a Shin por la espalda y lo cubrió contra el asiento del auto. Un cohete que se dirigía hacia ellos, fue lo último que pudo ver la teniente Filtzroy, antes de ser impactados. Una explosión envolvió al auto en llamas, la gente gritaba aterrorizada, la multitud de ese distrito de Tokyo corría para intentar refugiarse de las llamas que se extendían entre los diferentes establecimientos cercanos a la explosión. Los soldados de la Armada Real que se encontraban en el camión militar de transporte, sorprendidos por el incidente, salieron de este, pero un segundo cohete dirigido hacia el asiento del conductor, lo impacto de lleno haciéndolo explotar y envolviéndolo al igual que el auto blindado de la teniente, mandando a volar a los que se encontraban en el exterior de este. Las personas que se habían quedado hasta ese momento paralizadas observando el ataque, huyeron despavoridas, dejando la calle vacía, todas excepto una persona, la misteriosa chica de cabello negro se aproximaba lentamente hacia el automóvil que ardía furiosamente.


Capitulo 07


Oculto:

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Dentro de una tienda de revistas, dos hombres observaban la escena, vestían el mismo uniforme que los sujetos sospechosos avistados a un kilometro de distancia, en el reporte del Cabo Modison, solo que no llevaban la chaqueta negra militar, sino camisas blancas de tirantes. Se miraron entre ellos, el nerviosismo del otro se reflejo en la cara de cada uno. Salieron al mismo tiempo del local cargando entre los dos una gran y pesada caja negra, además llevaban sobre la caja una espada corta, estilo japonés, envainada y envuelta por una tira de tela violeta. Pusieron la caja en el suelo, contenía tres de rifles de asalto M16 y una gran cantidad de cargadores, prepararon sus armas y apuntaron en dirección a la chica de cabello negro, que se encontraba frente a ellos, observando el vehículo en llamas.

-Señorita estamos listos, aléjese por favor- dijo Hayato el soldado que había conocido en el avión.

La joven se volvió, observo a los hombres, y mientras caminaba hacia un lado les ordeno –Perfecto, disparen ahora!-

Los hombres abrieron fuego contra el vehículo, las balas impactaban los vidrios cubiertos en llamas y rebotaban, llenando la parte de la acera donde se encontraba el automóvil negro. No había forma de saber que estaba pasando dentro, en el interior del auto blindado el denso humo, se filtraba por las ventanillas levemente abiertas. Apenas se podían distinguir unas siluetas moviéndose en su interior. Los disparos cesaron, momentáneamente claro. Los hombres recargaron sus armas y arremetieron de nuevo contra su objetivo inmóvil envuelto en llamas.
Nuevamente el fuego ceso, pero esta vez fue por sorpresa de los soldados. Se escuchaban golpes dentro del automóvil, uno de las puertas traseras retumbaba y el sonido se escuchaba fuertemente a lo largo de desolada calle, solo se podía escuchar eso y el crepitar del fuego, que aun ardía lentamente. Cada golpe se escuchaba cada vez más violento hasta que en un último furioso golpe la puerta salió despedida por el aire para aterrizar estrepitosamente contra una ventana en el aparador de un establecimiento al lado contrario de donde se encontraban los tres individuos que había iniciado el ataque.

De entre las llamas una figura salto fuera del vehículo, era la Teniente Filtzroy, cayó sobre la acera y empezó a toser debido al humo que había inhalado intentando escapar, toco su costado. Estaba sangrando y esta sangre manchaba la calle. Se puso de pie y unos segundos después Ian junto al joven Jakimioto salieron de entre el furioso fuego cubiertos con el abrigo del primer oficial. La teniente los miraba, pero se percato de que la chica y los dos hombres armados podían verla desde su posición.

-Fuego!- dijo la mujer de cabello oscuro y señalo a la teniente, los soldados empezaron a disparar.

No le atinaron a nada más que al aire, la teniente fue lo suficientemente rápida para saltar dando una pirueta, poniendo el automóvil blindado aun en llamas en medio de los hombres y ella misma.

Cubierta detrás del vehículo junto a Shin e Ian les pregunto –Se encuentran bien?-

Ian asintió y señalo el camión destruido que transportaba a sus guardaespaldas –No tenemos apoyo y necesitamos proteger al joven Jakimioto- saco una pequeña pistola de uno de los bolsillos de su uniforme y comprobó la cantidad de balas que tenia.

La teniente lo miro y dijo-Tendrás que buscar un arma en el camión, en la parte de atrás deben haber municiones también, intentare obtener algo de tiempo-


Expectantes al otro lado de la acera, las tres personas miraban el automóvil arder intensamente. La mujer de cabello oscuro hizo una señal a los dos hombres y ambos abrieron de nuevo la caja que yacía en el suelo.

-No podrás ocultarte por siempre- grito, mientras los soldados detrás de ella sacaban un lanzacohetes y lo preparaban para disparar. Espero unos segundos, al ver que no conseguía respuesta le indico que abrieran fuego contra el auto por cuarta vez.

-Exactamente que planeas con esto?- se escucho desde detrás del vehículo la voz irritada de la teniente.
La otra chica levanto su mano, para que los soldados se detuvieran –Necesito información y espero que seas tú quien pueda proporcionármela-

-Que tanta información tienes acerca de mí? Si atacaste este convoy esperando encontrarme, no puedes pensar que vas a quedar impune. Tu plan no va a funcionar- la voz de la teniente se volvía cada vez más clara.

-Créame se bien con quien estoy hablando, Teniente Filtzroy, cuando nos conocimos solo pude verla cara a cara por unos segundos, pero su rostro quedo grabado en mi mente y he estado esperando mi venganza desde ese momento-

-Vaya me elogia, pero no creo que pueda proporcionarle la información que necesita, señorita terrorista- decía la teniente.

-Terrorista eso es muy gracioso Teniente, pero debe haber alguna buena razón, para que se encuentre en este país y ambas sabemos cuál es esa razón- Hayato se acercó hasta ella llevando la espada envainada y se la entrego, la mujer la sujeto con la manos y empezó a desenvolverla. -Es hora de que responda a mis preguntas, sino quiere salir por la buenas será por las malas-

Una vez más señalo en la dirección de donde provenía la voz de la otra chica que esta vez se quedo callada. Los hombres dispararon y el proyectil salió despedido del lanzacohetes creando una gran explosión justo debajo de donde se encontraba el auto en llamas, iluminando toda la calle con una feroz llamarada, que luego se torno en una extensa y pesada cortina de humo, nublando toda visión para cualquiera de los ahí presentes. Aun así se escuchaban los pasos de una persona que corría, la chica con la espada se dirigía rápidamente hacia donde hace unos segundos se encontraba el auto blindado, pero cuando tuvo visión del lugar, estaba totalmente vacío, no había nadie solo unas manchas de sangre en el piso.
Miro alrededor, pero se le dificultaba ver con el humo tan denso, apenas podía distinguir los restos del camión y de las vigas de madera de las tiendas adyacentes víctimas del incendio. De repente escucho unos pasos y un disparo, seguido de una ráfaga continua de balazos detrás de ella. Se volvió mirando en todas direcciones y pudo ver una silueta moviéndose que desapareció cerca del camión que transportaba a los soldados de la Armada Real. Se disponía a correr en esa dirección pero se detuvo cuando vio que la silueta había aparecido de nuevo, pudo ver el brazo de una persona sujetando un arma y un disparo que consiguió esquivar, se agacho y se oculto tras el vehículo blindado.

La densa nube de humo empezaba a dispersarse y ya podía distinguir la cara de su atacante, la persona que le había disparado era el Oficial Gallagher, estaba escondido tras la pared de un local de muebles incendiado y desde ahí se volvía para disparar. Sujeto su espada dispuesta a atacar, los disparos cesaron y se escucho el sonido del cargador del arma caer al suelo, la chica corrió rápidamente, para no darle oportunidad de recargar, estaba a punto de llegar a la esquina de la tienda donde se ocultaba el hombre, pero de repente un fuerte sonido llamo su atención, la gran y pesada caja de municiones que los guardaespaldas cargaban volaba en su dirección. La caja se estrello aparatosamente contra una ventana de la mueblería. Las armas y las municiones que contenía se desperdigaron en el suelo del edificio, ella logro apartarse por escasos centímetros del golpe y miro en dirección de donde vino volando la caja.
Los dos hombres que la acompañaban yacían inconscientes en el suelo, y de pie levantando un arma en cada mano, la Teniente Filtzroy la miraba con sus ojos llenos de odio.

-No puede ser. Hayato-san- .


Lo único que pudo hacer en su posición la otra chica, fue sacar un arma que guardaba en su cinturón, debajo de su blusa, apunto a la Teniente y le disparo, pero las balas no consiguieron su objetivo, se convirtieron en un liquido de color metálico antes de impactar a la mujer, que parecía estar rodeada de un aura ardiente, como si estuviera de pie sobre un gran fogata y el calor distorsionara el aire a su alrededor, siguió disparando hasta vaciar la pistola, pero estos disparos tuvieron el mismo resultado que los anteriores, la balas derretidas retorciéndose como metal fundido, flotando alrededor de ella.

-Cuál es su nombre señorita?- dijo la teniente con los ojos encendidos y una mirada asesina. –Quiero saber su nombre antes de que no haya suficiente de usted para identificar-

-Mi… mi nombre…- por primera vez se le vio algo nerviosa –eso no importa realmente- decía caminando hacia el frente para observar detenidamente a la mujer que parecía quemar el espacio que la rodeaba.

La teniente se acerco también para ver la cara de la otra mujer y lo primero que noto fue su cabello, luego vio la cara de la chica con detalle –En efecto eres tú, tu cabello negro me hizo dudar, supongo que es la única forma en la que podrías pasar por desapercibida y entrar en este país, pero en efecto eres tú, el sujeto número 01, Ryuka Minatorva-
-Sujeto número uno, a que te refieres?- le grito perpleja.

-Estas en lo más alto de la lista de prioridades, es una suerte que hayas venido voluntariamente a Japón, será un placer entregarte yo misma a las autoridades en Rusia, eres realmente mas ingenua de lo que esperaba-. Dijo y sus pendientes empezaron a moverse alargándose y deformándose al igual que las balas y junto con estas se extendieron hacia sus muñecas, primero la izquierda y luego la derecha donde se unieron con los grilletes negros que llevaba.

Ryuka miraba confundida como la Teniente manipulaba el acero a voluntad, pero algo la horrorizo todavía más cuando las armas que sostenía en sus manos empezaron a derretirse también, entre sus dedos .Bajo sus brazos poniéndolos a ambos lados de su cuerpo y mostrando las palmas, el acero se convirtió en anillos rodeando sus dedos a forma de manoplas. Los grilletes se transformaron en muñequeras cubriendo además el reverso de sus manos y se alargaron hasta la altura de sus codos en diferentes secciones dobladas a forma de guantes metálicos. -Vas a sentir el acero ardiente en tu carne una vez más-

-Ya veremos…- dijo y sujeto fuertemente su espada corta con una mano detrás de su espalda –todo depende de que tan rápido se mueva Teniente-

Ryuka corría rápidamente hacia la otra mujer, siempre escondiendo la espada detrás de si misma, hasta que estuvo a suficiente distancia de asestarle el primer golpe, pero la teniente solo la siguió con la mirada y cuando descubrió el filo del arma la teniente interpuso su antebrazo derecho entre la espada y su cuello.

-Estuviste demasiado tiempo encerrada, no estás en buenas condiciones para luchar conmigo- dijo con tono burlon.

-Tú no sabes nada de mí- exclamó enfurecida y asesto dos golpes que la teniente esquiva con facilidad. Al tercer golpe sujeto la espada de la chica y el acero frio de esta se empezó a calentar quemando la mano de la chica de cabello negro, la cual levanto su pierna para propinarle una patada, apuntando al abdomen de la teniente, pero esta simplemente uso su mano para sujetar su rodilla. Empezó a calentar el acero de sus guantes. No tuvo otra opción más que apartarse soltando su arma, que empezaba a derretirse. Tenía quemaduras en sus manos y un su rodilla.

-Si te entregas voluntariamente no tenemos que pasar por esto- dijo la teniente soltando la espada y dejándola caer en medio de la carretera.

-Cállate esto no cambia nada, aunque me deje la carne hecha añicos voy a destruir esos guantes tuyos- corrió hacia la teniente la cual se preparaba para sujetar sus brazos, pero cuando estaba a un metro de distancia se detuvo y salto un paso hacia atrás esquivando las manos de la Teniente, luego se agacho y arremetió contra ella con todo su cuerpo logro empujarla hacia atrás con un codazo en el abdomen, sujeto el cuello de la pelirroja con su mano derecha y la halo hacia el suelo donde logro ver su espada tirada, la tomo con la mano que tenia libre y lanzo un corte ciego que desgarrando superficialmente el muslo izquierdo de la teniente, la cual solo pudo sujetar la mano que apresaba su cuello para quemarla con el metal abrasador de sus guantes y una vez la otra chica la soltó dio un salto hacia atrás y se apoyo sobre su rodilla.

Ryuka noto como la herida de la teniente empezaba a cerrarse y la sangre dejaba de fluir como si se evaporara, dejando la piel sin rastro alguno, también observo la camisa de la teniente que tenía una agujero del tamaño de un puño, chamuscada alrededor, probablemente al salir del vehículo en llamas se hizo esa herida con la puerta envuelta en llamas, pero debajo de la camisa manchada con sangre no había señal alguna de las quemaduras.

-No puede ser, que rayos eres tú?- vociferaba y observó sus manos aun tenia las quemaduras de sus manos. –Estas quemaduras son reales como es que no te quemas si aumentas la temperatura de tus guantes-.

-Esta será tu última oportunidad, si no decides entregarte, tendré que quemarte viva y ni siquiera podrás verlo nunca más- las palabras de la teniente resonaron más en la cabeza de Ryuka había pensado. Sus ojos se humedecieron y las lágrimas empezaron a brotar.

-Como te atreves?- decía con la voz quebrada.

-Esa es la razón, cierto? La razón por la que estás aquí-

-Eso no te incumbe, estoy aquí por mi venganza, tú eres la culpable de que me hayan encerrado todo este tiempo- grito y cargo de nuevo contra la Teniente que seguía arrodillada. Sujetando su espada con ambas manos apuntaba al cuello de la mujer de cabellera rojiza. Pero se detuvo, un disparo en el suelo justo delante suyo la hizo retroceder. El primer oficial Gallagher sostenía una ametralladora y apuntaba directo al cuerpo de la chica que sostenía su espada frente a ella.

-Teniente se encuentra bien?- dijo mirando de reojo a la mujer que aun yacía en el suelo.

-Claro no te preocupes, no te descuides con ella-

-Tire su arma en el suelo y no saldrá perjudicada- dijo Ian.

Ryuka lanzo su arma hacia el primer oficial, este logro esquivarla y cuando se incorporaba para dispara fue demasiado tarde, tenía a la chica de cabello negro a centímetros de distancia, ella sujeto el cañón del arma y lo elevo para evitar el peligro de los peligro de los disparos, sujeto la cara del hombre del hombre y lo empujo hacia atrás hasta que lo derribo y lo impacto contra la superficie de la acera. El arma cayó al suelo, pero la teniente se incorporo y pudo tomarla rápidamente, apunto contra la chica que intentaba asfixiar al oficial Gallagher. La chica se percato y giro cuando la otra disparaba, levantando el cuerpo del hombre, para utilizarlo como escudo. Dos balas impactaron en el cuerpo de su primer oficial.

-Noooooooo, Iaaaaaaaaan- rugió y soltó el arma. Corriendo hasta donde estaba Ryuka golpeo su cara tan fuerte que la mando volando hacia la tienda de muebles que se encontraba detrás de ellos, choco estrepitosamente contra una de las pocas ventanas que quedaban intactas. El cuerpo inerte de Ian se desplomo en el suelo, la teniente se arrodillo junto a el, sujeto su cabeza levantándola mientras lloraba desconsoladamente.

Mientras tanto dentro del edifico repleto de humo, Ryuka empezaba a abrir los ojos y no podía distinguir que tenía frente a sí misma, solo podía sentir los escombros de madera de los muebles sobre los que había aterrizado. Comenzó a palpar el suelo y sintió la mano de una persona. Era un muchacho joven que la observaba sorprendido y poco confuso debido al golpe estaba recostado sobre un escritorio hecho pedazos. Ryuka miro su cara detenidamente y su cara palideció como si estuviera viendo a la muerte misma. El joven era Jakimioto Shin, el cual se había escondido bajo un escritorio dentro de la tienda, mientras la teniente distraía a la chica que ahora sujetaba su mano. Observaba la cara de sorpresa de la chica y se incorporó un poco para distinguir mejor el rostro de ella y pudo observar como movía los labios lentamente formando dos silabas.

-Ken… zō…-


Capitulo 08


Oculto:

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La chica lo miraba con los ojos brillantes y llenos de lágrimas. El estaba muy confundido y aun algo mareado por el golpe, pero la chica se acerco cada vez más hasta poner su cara justo frente a la del muchacho, noto que ella no tenia rasgos orientales, tenia los labios delgados y la nariz recta, sus ojos azules también llamaron su atención. Esta era la chica que había ordenado que atacaran el auto blindado que ardía fuera del local a solo unos metros de distancia de donde él estaba.

-Kenzō… Kenzō-kun- La chica repitió

Recordó lo que el primer oficial le había dicho: -Escóndete aquí y no salgas por ningún motivo intentare conseguirte un arma por si eres atacado. Pero la prioridad es que salgas huyendo si algo nos pasa a mí y a la teniente. Entendido?-
Él se aparto, puso sus manos en el suelo y empezó a arrastrarse hacia atrás empujándose también con sus pies, alejándose de ella. La chica se levanto, se puso de pie y lo miraba de forma sombría. Ahora parecía mucho mas aterradora, que nostálgica como hace unos momentos.

-Qué pasa? Porque intentas huir?- dijo mirándolo directamente a los ojos mientras caminaba avanzando hacia él. Pero el muchacho no respondió. La mirada de Ryuka cambio ahora se veía el enojo en sus ojos, el seguía retrocediendo, pero sintió algo metálico de unos 3cm de longitud aproximadamente. Tomo el objeto en su mano era una bala de bajo calibre. Miro hacia atrás y pudo ver una gran cantidad de balas esparcidas en el suelo junto a la caja de armas que la Teniente había lanzado, pero en ese momento la mujer dio un fuerte paso hacia el frente y lo sujeto del cuello alzándolo hasta que sus ojos quedaron a la misma altura

-Estas tan asustado que ni siquiera puedes responder?- le susurraba ella, arqueando la cejas.
Se escucho un fuerte sonido retumbante justo sobre ellos, ambos miraron perplejos el techo del edificio, el fuego había consumido gran parte de este y ahora crujía sobre sus cabezas. Una parte de este se deprendió ya que solo estaba sostenida por un marco hecho de plástico, Shin reacciono a tiempo y puso sus manos sobre los hombros de la chica empujándola hacia atrás, la chica tiro del cuello de Shin de forma que el cayera primero al suelo y cayendo ella encima de él. Los escombros cayeron y el fuego se propago hasta la caja contenedora de municiones.

Ryuka volvió en sí y noto que el muchacha la estaba abrazando como si la protegiera, se incorporo poniendo una rodilla sobre el abdomen del muchacho y le pregunto:

-Que intentabas hacer?- estaba hecha una fiera y puso una mano sobre el pecho de Shin para evitar que este se levantara.

-Intente salvarme- dijo el muchacho casi sin pensar.

Esto la hizo enfurecer y sujeto el cuello del joven con ambas manos asfixiándolo. El muchacho empezaba a perder la conciencia. Pero un sonido perturbador se escucho detrás de ellos, el sonido de una explosión retumbó y una serie de ruidos metálicos como disparos hicieron eco dentro del edificio. Los escombros en llamas que cayeron sobre las balas esparcidas en el suelo, calentaron el metal de estas provocando que detonaran, dos balas impactaron en la espalda de la mujer, que se desplomo sobre Shin. La sangre empezaba a derramarse en el suelo, la chica yacía inmóvil, pero Shin se fue levantando dejando el cuerpo de Ryuka en el suelo, sabía que esta era su oportunidad para escapar, cuando se disponía a salir del inestable local, sintió que le sujetaban el pie. Ryuka estaba con vida y lo observaba con mirada furiosa, pero se notaba el cansancio en su rostro. Miro las heridas en la espalda de la chica empezaban a despedir un vapor, mientras la sangre dejaba de fluir. La sorpresa de Shin fue tal que se soltó del agarre de la chica, pero esta empezó a levantarse poniendo sus manos sobre los hombros de Shin.

-Quien rayos eres muchacho?- dijo la chica que respiraba con dificultad, mientras tomaba una pequeña daga de detrás de su cinturón. Acerco el arma a la cara de Shin. La daga tenía un aspecto muy antiguo y tenía el patrón de un pájaro dibujado en el trenzado rojo que envolvía la empuñadura. –Dime cuál es tu nombre?- gritaba furiosa al ver que el muchacho no el respondía.

-No vas a lograr nada amenazándome con eso- Ni siquiera Shin podía creer lo que había dicho, la cara impresionada de la chica se torno en un mueca de desprecio.

-Quien te crees que eres?- dijo ella deslizo la hoja de la daga de forma horizontal a través de ambos ojos del muchacho, el cual empezó a gritar, fue un corte limpio en ambas comisuras que hizo fluir la sangre inmediatamente. Shin se dejo caer al suelo sobre sus cuatro extremidades manchado el suelo de rojo.

-Ahhhhh Jakimioto, ughh Jakimioto… Shin, ese es mi nombre- El joven gritaba desesperado e impulsado por el dolor.

La teniente aun seguía al lado de un inconsciente Ian.
-Aguanta Ian, tu puedes- volvió al hombre y descubrió su espalda, rasgando la camisa, puso sus manos sobre la espalda del hombre y calentó sus guantes para derretir las balas, las cuales salieron como un fino hilo de color plateado girando alrededor de sus dedos para unirse a los anillos en forma de manopla que esta había formado. Volvió a colocar sus manos sobre las heridas y empezó a suturar los profundos agujeros, los guantes quemaban la piel cauterizando los agujeros, dejando no más que unas marcas rojas sobre la espalda del hombre.

-Ian estas bien?, responde por favor- decía preocupada.

-Te… ten... Shi… - y levanto su mano para señalar el edificio, justo en el momento cuando los estridentes gritos salían desde el interior y se dio cuenta de lo que había hecho, al golpear a la chica la había lanzado al establecimiento donde Shin estaba escondido. Corrió rápidamente hasta la puerta del local, la abrió de un golpe y pudo ver a Shin tirado en el suelo gritando a todo pulmón y la chica de cabello negro de pie junto a él.

La teniente apretó sus puños y sus guantes empezaron a calentarse hasta quedar al rojo vivo. Cargo corriendo hacia la otra muchacha que se preparo para atacar también, poniendo la daga frente a ella agachándose ligeramente. La teniente lanzo un golpe directo a la cara de Ryuka, golpe que fue bloqueado simplemente poniendo la daga frente a al puño de la teniente y poniendo el antebrazo detrás del filo de la daga, deslizo la daga hacia abajo y agacho su cuerpo completo, cortando los dedos en la parte descubierta justo debajo de los anillos de acero. El brazo de la teniente paso directo justo por encima de la cabeza de la otra chica apenas rozando su cabello negro.
La teniente resintió el corte pero se volvió rápidamente para contraatacar pero era muy tarde. En un rápido movimiento la chica se había vuelto y arremetió con la daga de frente, la teniente sintió una puñalada a la altura del torso justo debajo del pecho, que la hizo caer sobre sus rodillas. Ryuka lanzo un rodillazo directo a la cara de la otra mujer, pero esta solo pudo cubrirse de la patada con su antebrazo izquierdo, juntando el metal ardiente y su rostro. Las quemaduras no tuvieron mucho efecto ya que Ryuka tuvo que apartar su rodilla rápidamente y las marcas en la cara de la teniente empezaban a sanar.

-Ya entiendo porque tus guantes no te queman, estas constantemente regenerándote, solo quería comprobar eso- decía, observando detenidamente la cara de la chica pelirroja. –Supongo que tendré que atacar directamente- dijo y se lanzo contra la chica que aun estaba arrodillada, apuntando con el arma directo hacia el cuello.
Pero la teniente pudo detenerla atrapando la daga con su guante derecho y desviando la daga que se hundió en el hombro izquierdo de la teniente. El metal de la manopla empezó a calentar la daga que empezaba a penetrar profundamente en la fisionomía de la pelirroja quemando su piel.

-Dime que se siente?, dijiste que ibas a quemarme viva- gritaba la chica presionando cada vez más el arma, hacia el cuerpo de la teniente.

Esta utilizo su mano libre y tomo el brazo de Ryuka, quemando su carne inmediatamente al igual que su hombro, pero esto no parecía tener efecto en la chica, más bien sujetaba la daga firmemente sin soltarla con una furia asesina pintada en su rostro. Era difícil para la teniente mover el brazo izquierdo, pero lo levanto lo más alto que pudo aunque el hombro que sujetaba esta extremidad empezaba a quemarse dejando al descubierto los músculos y rompiendo la articulación que apenas lo sostenía. Apunto con su mano justo frente a la cara de la agresora, la cual puso una cara de asombro al ver que los dedos que apuntaban a su cara empezaban a quemarse con una leve llama que se esparcía hasta llegar al codo, unos segundos despues una llamarada iluminó la habitación repleta de humo, de entre la bola de fuego que se disparo hacia el techo Ryuka salió despedida con su cara encendida y el brazo que sujetaba la daga envuelto en llamas, para aterrizar chocando contra una pared, creando una ruptura en el concreto del que estaba hecho el muro, para luego aterrizar de cara contra el suelo. Noto que su camisa se estaba quemando e intento apagar el fuego rodando en el suelo, hasta apagar su ropa.

Ambas mujeres levantaron la vista, pero fue mucho menos impresionante para la teniente ver que Ryuka seguía con vida, que la visión de esta al ver el hombro y el brazo envuelto por una llamarada que se iba apagando lentamente dejando al descubierto hueso tendones y sangre que descendía a lo largo del brazo izquierdo de la pelirroja. Una vez más levanto su brazo que se regeneraba increíblemente rápido, los músculos de su hombro iban sanando como si se cauterizaran con un objeto caliente evaporando la sangre. A la altura de su antebrazo la piel se había logrado reintegrar casi perfectamente, la teniente volvió a levantar su brazo y apuntaba de nuevo hacia la cara de la otra mujer que miraba aterrorizada el poder de su oponente.
Reacciono rápidamente y vio a Shin tirado en el suelo boca abajo, rodo hacia un lado para esquivar una luminosa llamarada que salió de nuevo de la punta de los dedos de la teniente, llamarada que impacto en la pared justo donde ella habia chocado, una vez se incorporo luego de la pirueta corrió y se deslizo hasta donde estaba el muchacho, lo tomo del cuello de la camisa y lo alzo sosteniéndolo, como escudo entre ella y la mujer que apuntaba de nuevo con su brazo en carne viva lista para disparar otra llamarada.

-Crees que eso va a detenerme, acabar contigo es prioridad antes que la vida del muchacho- decía la teniente aun sosteniendo su brazo y veía con mirada decidida la cara de Ryuka que esbozaba una sonrisa.

-Si lo que dices es cierto, porque aun no has disparado?, sabes que no puedo regenerarme como tu- decía midiendo sus palabras. –Tal vez este muchacho es más importante para ti, que tu misión, o tal vez tengas miedo de…-

–Cállate- le grito encendiendo la palma de su mano. -Lo siento mucho, Shin- dijo en voz baja para sí misma. El fuego se propago hasta el codo. -Yo misma voy a acabar contigo sin dejar rastro alguno- rugió y disparo por tercera vez.

Una llamarada furiosa inundo la habitación con un calor insoportable destruyendo los muebles que aun quedaban en pie y los restos de los que ya habían sido presas del incendio. El fuego se eleva hasta el techo formando un pilar ardiente que se alzaba en el lugar donde estaban Shin y Ryuka. Haciendo que colapsara y desprendiera las vigas metálicas que sostenían el edificio con un impacto violento, avivando las llamas. La teniente miraba como el fuego consumía todo reduciéndolo a cenizas, ante la gigantesca hoguera sostenía su brazo izquierdo que aun se estaba curando se volteo dispuesta a salir del lugar.


Ryuka abrió los ojos, vio a Shin en el suelo arrodillado frente a ella, su cara estaba orientada hacia arriba, pero aun tenía los ojos cerrados como si estuviera inconsciente, pero noto que estos estaban en perfecto estado, no había rastro del corte que le había hecho con la daga. La ropa de Shin se movia como si estuviera siendo azotada por una ráfaga de viento, se escuchaba un leve silbido como una ligera brisa. Ryuka levanto su cara y vio una extraña luz a su alrededor, un brillo con tono azulado la rodeaba, formando una especie de esfera resplandeciente.
El brillo empezó a disminuir y se podían ver las llamas agitándose en el exterior. Vio una viga de acero justo sobre ella, se agacho para protegerse, pero no recibió golpe alguno, la viga fue repelida al chocar contra el límite superior de la esfera. Podía estar de pie perfectamente dentro del círculo y aun había algo de espacio entre su cabeza y el campo que los protegía. Acerco su mano hacia uno de los bordes luminosos e intento tocarlo, puso su mano sobre la superficie. Se sentía cálida y podía sentir como se movía rotando como si el centro fuera ella misma, con esta misma mano comprobó su espalda, pudo hallar dos agujeros en su camisa, mas no en su cuerpo, solo unas pequeñas marcas circulares, se había regenerado tal como la teniente. Miro al muchacho, juzgando su cara la cual solo estaba manchada por un poco de sangre seca, también tenía la misma habilidad que la mujer pelirroja, el joven parecía estar inconsciente aun y se pregunto –Quien eres Jakimioto Shin?-


A punto de salir del edificio la señorita Filtzroy se detuvo, además del furioso rugido de la oleada de fuego que empezaba a apagarse y el crepitar de la madera extinguiéndose, empezó a escuchar un silbido y un sonido eléctrico como si el aire fuera recorrido por un arco, llenando el espacio de estática. Era un sonido que le resulto familiar, se volvió y pudo ver como la columna de fuego empezaba a apagarse dejando los restos ardiente de acero y cenizas en el suelo, observo atónita como una esfera translucida, de tono azul verdoso brillaba en medio del fuego, la superficie se arremolinaba formando cirulos y espirales en distintas direcciones.

-Esto no puede ser posible- miro a su alrededor extrañada, y logro ver a un grupo de soldados que se dirigía hacia ella. Eran dos soldados que llevaban rifles de francotiradores junto con el cabo Modison, se detuvieron frente al auto blindado y vieron al primer oficial tirado en el suelo. –Por dios, Ian. Lo había olvidado- Corrió también para encontrarse junto con los soldados. Uno de ellos ya se encontraba comprobando el pulso del hombre que aun yacía tendido en el suelo.

-Teniente Filtzroy, como se encuentra- pregunto Modison. Al ver a la mujer con la ropa en tan mal estado, sin una manga de su camisa, llena de ceniza y manchada de sangre.

-Yo estoy bien, como está Ian?- pregunto rápido. Al ver al soldado que palpaba la arteria carótida, y veía las marcas de las quemaduras del oficial Gallagher.

-Está con vida y respira, parece estar estable, pero necesita primeros auxilios- dijo el soldado que estaba arrodillado.

-Llamen de inmediato a un equipo médico- le ordeno.

-De inmediato teniente- dijo el cabo. Y saco un intercomunicador de su bolsillo.

-No se preocupe teniente. Hizo un buen trabajo, esto le salvo la vida al primer oficial- La teniente sonrió al escuchar eso, pero recordó algo desagradable.

-Tú, acompáñame- señalo al tercer soldado, que intentaba comunicarse con el teléfono al igual que el cabo. –Asegúrate de que no le pase nada al primer oficial- le decía al soldado que se encontraba junto a Ian, mientras se alejaba en dirección a los restos de la mueblaría.


Ingresaron al edifico la esfera brillante aun se sostenía frente a ellos, el interior de esta se distorsionaba así que no podían ver con claridad que pasaba dentro.

-Tienes otra arma además del rifle?- pregunto la teniente.

-Claro- y saco de uno de sus bolsillos un revólver de calibre 45. Comprobó las balas y se la entrego a la mujer. –Aquí tiene-.
Ella tomo el arma y apunto directamente hacia el objeto luminoso. Los disparos fueron inefectivos ya que rebotaron en la superficie brillante y salieron despedidos por un destello blanco luego del impacto.

-Tú también- ordeno la teniente.

-De acuerdo- dijo el hombre y se arrodillo para apuntar con mayor precisión. Tanto el como la teniente disparaban, pero estos disparos tuvieron el mismo resultado acabando esparcidos en el suelo o incrustados en las paredes.

-No lo sé teniente, parece una especie de campo electromagnético-.

-Sí, me lo temía. Debemos llamar más unidades, para empezar una búsqueda de inmediato, el sujeto numero 02 puede encontrarse en los alrededores-

-De inmediato señori…- el soldado se cayó, el sonido de un disparo resonó a lo lejos. Un segundo después la bala impacto en la cara de este. Cayo muerto inmediatamente, con la cara cubierta de sangre.

-Qué demonios?- maldijo la teniente, mirando a su alrededor. No pudo ver la dirección del disparo, pero corrió hasta quedar de espaldas contra uno de los muros e intentaba ver a través de las ventanas. Otro disparo se escucho a los lejos, pero esta vez una granada impacto la esfera, envolviéndola en llamas, que se dispersaron rápidamente, la esfera se arremolino violentamente y unos pequeños arcos eléctricos brincaban entre esta y el suelo. Un tercer disparo resonó y otra granada impacto, creando una explosión seguida de un fuerte estruendo. La esfera se había dispersado en el aire y los que se hallaban dentro había salido volando en diferentes direcciones fuera del pilar de humo que había emergido de la segunda explosión.
Uno de los cuerpos cayo a unos metros de la mujer que se estaba cubriendo con los brazos, logro ver que era Shin el que había aterrizado ahí. Corrió hacia él y lo levanto en sus brazos, se giro y pudo ver como la otra mujer, tocia por el humo y se sujetaba el costado derecho con una mueca de dolor en su rostro. La teniente la veía como empezaba a caminar renqueando hacia la parte de atrás del edificio. Se disponía a seguirla pero de nuevo se escucho un disparo y un balazo alcanzo su pierna, penetrando el muslo, derribándola lo que hizo que dejara caer a Shin. La teniente se apoyo sobre su rodilla y miro alrededor pero Ryuka había logrado escapar por la salida de emergencia del edificio. Miro la herida de su pierna como iba sanándose, se giro y tomo de la espalda al joven que estaba acostado en el suelo junto a ella, lo arrastro fuera hasta que casi estuvo en la salida del edificio. Los soldados la vieron salir renqueando y se aproximaron corriendo.

-Noooo, aléjense es peligroso- apenas pudo decir esto cuando otro disparo le dio de lleno en la espalda perforando su pecho y un pulmón. Cayó en el suelo boca abajo inconsciente.


-Teniente!, teniente despierte!- escuchaba una voz a lo lejos, que se iba haciendo cada vez más clara. Recordó que estaba intentando salir del local. Sintió una punzada en el pecho y despertó con una fuerte exhalación. Los que estaban alrededor de ella retrocedieron, para darle espacio, estaba recostada sobre una camilla, se incorporo respirando con dificultad. Había tres soldados que la miraban aliviados, el cabo Modison se acerco y le brindo una mano para que pudiera ponerse de pie y le ofreció una toalla mojada para que se limpiara el sudor de la cara, ella se la coloco sobre los hombros para refrescarse. Aun estaba un poco desorientada, puso una mano sobre su abdomen y sujeto su cabeza con la otra mano, no estaba herida y el único efecto colateral del disparo parecía ser una terrible jaqueca.

-Cuando tiempo estuve inconsciente?- dijo y miro alrededor.

-Alrededor de una hora, teniente… pero…- Decía Modison, pero la teniente empezó a caminar casi sin tomarle importancia.

-Donde está Ian?- dijo y camino buscando la tienda de muebles destruida. Había una ambulancia detrás de ella y dos camiones de bomberos en medio de la carretera. Humo salía desde dentro de un recinto que parecían más bien cuatro paredes de concreto totalmente arruinadas.

-El primer oficial está dentro de la ambulancia… Teniente Filtzroy por acá…- seguía diciendo pero la mujer caminaba hacia los escombros donde un grupo de bomberos levantaban las vigas metálicas. El Cabo empezó a caminar detrás de ella, ya se había alejado mucho y podía no escucharlo al hablar.

-Teniente, el Primer Oficial Gallagher se encuentra estable y en excelentes condiciones, al igual que el joven Jakimioto-
La mujer se detuvo y observo al otro lado de la calle sobre la acera pero estaba totalemente vacia salvo por algunos escombros que habia caído después de la explosiones sobre la carretera.

-Donde están los hombres que encontraron aquí?- dijo la teniente señalando el suelo.

-N… no había nadie en los alrededores, señorita.

Shin se encontraba dentro de la ambulancia con un bote de oxigeno y una mascarilla, estaba sentado junto al oficial Gallagher que dormía tranquilamente sobre una camilla. Un soldado abrió la puerta de la ambulancia y la luz lo deslumbro. –Hey kid, lieutenant is awake already. (niño la teniente ya despertó)-

-O… Ok thank yousir… (Está bien, muchas gracias)- dijo el joven aun cubriendo su frente, mientras intentaba vislumbrar el exterior del vehículo. Se quito la mascarilla y dejo en bote de oxigeno sobre el asiento del vehículo, salto fuera de este y logro ver a la teniente gritándole a un soldado. Se acercó lentamente y la escucho decir.

-How is it possible? There is no way they could vanish into thin air. (Como es posible, simplemente no pudieron desvanecerse sin ser vistos)- Y seguía gritando muchas cosas más. A la cuales el muchacho no presto atención. Pero cuando la mujer lo vio acercarse se calmo un poco, se quito la toalla y se la ofreció.

-Tienes un aspecto terrible- dijo y sonrió al ver al muchacho limpiándose la cara y colocándose la toalla igual que ella.

-Porque estaba tan enojada Elizabeth-san?- pregunto Shin.

-Los hombres que nos atacaron esta tarde, no están- dijo y se acerco al lugar donde ella misma los había derribado, se arrodillo y observo detenidamente. –Modison, aquí encontré algo-. Dijo y el cabo se acerco hasta donde ella estaba señalando el suelo.
–Hay marcas como si hubieran sido arrastrados. Además aquí…- aparto con sus manos algunas piedras. –Hay algo…- debajo de la piedras había una pluma cubierta de polvo. La levanto y la limpio un poco, era una pluma negra.


Capitulo 09
-Próximamente-



*Notas del autor.
Oculto:
*Talves no lo han notada, asi que lo pongo por aca hay textos que aparecen en diferentes colores, estos simbolizan diferentes idiomas, el ruso es beige, el ingles es rojo. Es probable que use algunos mas en el futuro. En cuanto a las discusiones de Shin con la teniente Elizabeth Filtzroy si el texto aparece en negro seria por defecto 'Japones' el idioma madre de Shin, ya que la teniente tambien habla japones.
Última edición por Kenzohdono el Sab Jul 07, 2012 12:11 pm, editado 12 veces en total

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Re: Historia Original -Nigrum Anima-

Notapor Kenzohdono » Dom Mar 25, 2012 4:05 pm

Y U NO leave comments ლ(ಠ益ಠლ)
Última edición por Kenzohdono el Lun Jun 25, 2012 3:48 pm, editado 1 vez en total

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Re: Historia Original -Nigrum Anima-

Notapor Zer0_D4RK » Lun Mar 26, 2012 10:32 am

Kenzohdono escribió:Y U NO dejan comentarios ლ(ಠ益ಠლ)

Aguanta tranquilo, que ya van a comentar (Soyez le Premiere)

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Re: Historia Original -Nigrum Anima-

Notapor Kenzohdono » Jue Abr 12, 2012 2:20 pm

Ya actualice con el 3er capitulo, por favor quiero escuchar sus opiniones.

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Re: Historia Original -Nigrum Anima-

Notapor cromitario » Jue Abr 12, 2012 10:28 pm

Esta buena la historia o lo que va de ella, buen relato y descripciones que hacen que uno pueda a llegar tener una buena perspectiva del mundo o la situación de la cual nos haces llegar. Cuando empecé a leerla esperaba encontrarme con algo relacionado al mundo del cual hace honor este foro, igual la seguiré porque se ve interesante. Saludos.
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Re: Historia Original -Nigrum Anima-

Notapor Kenzohdono » Mié Abr 18, 2012 6:18 pm

Subido el capitulo 08.

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Re: Historia Original -Nigrum Anima-

Notapor Kenzohdono » Mié Ene 02, 2013 6:36 pm

Post del cuarto capítulo en Taringa.
Oculto:
http://www.taringa.net/posts/manga-anime/16183250/NIGRUM-ANIMA-Capitulo-04.html

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Re: Historia Original -Nigrum Anima-

Notapor _Pasta_ » Mié Ene 02, 2013 8:04 pm

Lalalalalala muy bueno voy a empezar a copiar para mi historia... Naa a joke. Sigue asi.

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